viernes, abril 11, 2014

El embarazo en dos imágenes.

A esto parece que le queda poco. No se cuanto, porque aún no he conseguido aclararme con eso de las semanas y los meses de gestación, y la fecha probable del parto según la última regla o el tamaño fetal. Vamos, que ni se de cuanto estoy embarazada.

Supongo que pariré en Abril, pero tampoco es seguro.

Hoy se me ha ocurrido intentar describir este embarazo en dos imágenes, la mejor y la peor. Y me he puesto contentísima cuando me he dado cuenta que peor sólo hay una, mejor hay un montón. Tantas que sólo he tenido que esperarme unos minutos y pedirle a Iván que hiciera una foto. Esa imagen es una de las tantísimas mejores, la que está más abajo.

La peor:  es horrible. En los primeros 6 meses de embarazo vomité como una loca. El resto, con discreción. Para hacerlo, pues me encerraba en el baño para que Ivet ni viera ni oyera nada. Pero a veces no daba tiempo. Un buen día estaba yo de rodillas delante del váter, abrazándolo y con la cabeza metida en la taza, con el cuerpo recorrido por unas sacudidas tremendas y pensando que en cualquier momento se me desprendía del vientre y se me escapaba el bebé. Muriéndome del asco. Lloraba, moqueaba y vomitaba, todo al mismo tiempo. Y cuando saqué la cabeza del váter, hecha una piltrafa humana, mi niña estaba en la puerta del baño mirándome aterrorizada. Con los ojos llorosos. Y me dijo: mamá, ¿tienes pupa? ¿el bebé te hace pupa?

Y entonces empecé a llorar de pena. Lo último que quería es que me viera así.

Pero fueron unos segundos. Por increíble que pueda parecer, se sacan fuerzas del hígado, se suenan los mocos, se secan los ojos y se toma a la niña en brazos, mientras se va parloteando sobre cualquier tontería para conseguir que se le olvide, que piense en otra cosa, que esa imagen se le borre de la mente. Cuando realmente lo único que crees que eres capaz de hacer es reptar hasta la cama, ponerte en posición fetal y buscar el consuelo del sueño. 

Esa es la peor. Es terrible. Pero se le debe haber olvidado.

Porque las mejores son todas las veces que mi niña, por voluntad propia, me ha dado un beso en la panza, me la ha untado de crema o de aceite de masaje (mapache, dice ella) para que no me pique, ha hablado a su hermana para pedirle que salga, le ha cantado, le ha contado cuentos, le ha acariciado mientras yo muevo la barriga y le hago creer que es su hermana, que se mueve para acariciarla a ella (y se desternilla). Por las noches se me acurruca en el regazo, me pasa un brazo por la barriga y le da besitos. Y yo me vuelvo loca porque la quiero tanto.

Y la última, esta tarde. Ha venido con su bocadillito a darle a su hermana. Come, bebé, come.  



jueves, abril 03, 2014

Acoso telefónico de jazztel

Es un drama. Hace meses que nos llaman a todas horas, pero especialmente parecen detectar cuando mi querida e insomne hija está durmiendo. A las 22:30 de la noche llamaron ayer. Es una desesperación.

Hemos probado todo tipo de estrategias. A las buenas, a las malas. Cuando llamaron ayer y despertaron a mi niña, despertaron de paso mi ira acumulada durante meses de gestación. Les dije de todo, y les colgué. Bueno, pues me llamaron 4 veces seguidas más. Al final desconecté el teléfono. Perfecto para estar a punto de salir de cuentas y necesitar, en algún momento dado, llamar a un ambulancia. 

Así que hoy me he puesto a investigar. No se si servirá de algo, pero bueno, voy a explicar aquí todo lo que he hecho, por si a alguien le sirve.

Lo primero, me he apuntado en una cosa que se llama Listas Robinson de exclusión publicitaria, con mi número de teléfono fijo y móvil. Se supone que las empresas éticas consultan estas listas para excluir llamar a quien no quiera ser llamado. 

La web dice esto: El Servicio de Lista Robinson es un servicio de exclusión publicitaria gestionado por la Asociación Española de la Economía Digital , creado conforme a lo previsto en la normativa sobre Protección de Datos.
Este servicio se enmarca en el ámbito de la publicidad dirigida a nombre de una persona y a una dirección de correo postal, a una dirección de correo electrónico o a un número de teléfono concreto.
Cualquier persona puede inscribirse en el Servicio de Lista Robinson de forma gratuita. Para ello es necesario indicar, de acuerdo con lo señalado en el Reglamento del Servicio, el medio a través del cual no desea recibir publicidad de entidades con las cuales no mantenga ni haya mantenido algún tipo de relación.

Como yo no estoy segura de no haber tenido una relación comercial con Jazztel en algún momento dado de mi vida, he solicitado específicamente a Jazztel que me deje tranquila, también gracias a esta web.

Lo segundo, he mandado tres emails a Defensor.del.usuario@jazztel.com. He adaptado una plantilla que he encontrado por ahí, en un foro. Básicamente les digo que tal número me ha estado acosando, y que por favor, basta ya. Además añado que JAMÁS estaré interesada en una compañía en la que sus teleoperadores presentan un comportamiento tan poco ético, así que, por favor, me dejen vivir.
Ya veremos si responden.

Lo tercero ha sido mandar un mensaje al facebook de Jazztel, con lo mismo. 

Lo que me da miedo de todo esto es que en estos tres intentos desesperados por quitarme de encima el acoso telefónico de Jazztel es que he tenido que facilitar, claro, el número de teléfono fijo al que recibo las llamadas. A ver si esto les anima a llamar más...

Bueno, a partir de ahora las instrucciones, si vuelven a llamar a casa, son estas (veremos si funciona):

Cuando pregunten por el titular de la linea, decirles muy amablemente que un momento. Se va a por papel y boli y se apunta el número desde el que están llamando y la hora. Luego se le pide, también muy amablemente, el nombre y apellidos al teleoperador. Cuando esté todo apuntadito, se le explica que este número de teléfono y el titular de la linea figuran en la Lista Robinson de exclusión publicitaria. Como Fulanito de Tal, teleoperador al aparato, ha decidido ignorar mi voluntad de no ser molestada con publicidad, voy a interponer una denuncia con sus datos, número de teléfono desde donde llama y hora de la llamada. Y hasta luego.

Y claro, una vez amenazado, hay que cumplir. Se escribe el mail otra vez al defensor del usuario, ahora concretando aún más.

¿Servirá? Pues no se. Veremos.

Esta es, más o menos, la carta que he mandado al defensor del usuario:

"Les envío el presente correo para denunciar el interminable acoso telefónico que vengo sufriendo desde hace varios meses, llegando a recibir hasta 6 llamadas al día. Tengo una niña de 2 años con muchos problemas para dormir, y yo misma estoy embarazada de 8 meses y medio, con muchos más problemas para dormir. Pues bien, esta semana nos han despertado, tanto a mi hija como a mi, con llamadas entre las 9 y las 10:30 de la noche. A esas horas, en esta casa ya estamos durmiendo.  Estoy absolutamente indignada. 

Ivestigando por internet he visto que puedo mandaros este email. De todas maneras, seguiré investigando a ver si puedo formalizar una denuncia por alguna otra vía. Estoy harta de recibir llamadas de jazztel. Jamás optaré por una compañía que me molesta tanto, despierta a mi hija y contrata unos teleoperadores que presentan un comportamiento tan poco ético. 

Nº acosador: xxxxxxx

Mi nº de teléfono es el xxxxxx

Les solicito que tomen las medidas oportunas para que cese de una vez y para siempre este acoso telefónico.

Atentamente: "

Tres horas después de mandar los emails al defensor del usuario, me ha contestado esto:


Estimada Sra.,

En respuesta a su solicitud de ejercicio del derecho de oposición, y conforme a lo dispuesto en Ley Orgánica 15/1999, de 13 de diciembre, de Protección de Datos de Carácter Personal, le informamos que se ha procedido a la exclusión de sus datos personales del tratamiento con fines de publicidad o prospección comercial por parte de Jazztel.

Aprovechamos la ocasión para enviarle un cordial saludo.

Atentamente,


Defensor del Usuario
Marketing JAZZTEL  
Satisfacción del Cliente

c\Anabel Segura 11 - Edificio Albatros C
28108 Alcobendas (Madrid)


Por otro lado, les ha llegado un email desde la Lista Robinson, y me han contestado lo mismo. 

El mail que les ha llegado es este (que es el que he solicitado explícitamente desde la web de la lista Robinson).

A la atención de JAZZ TELECOM, S.A.

Mediante el presente e-mail, en caso de ser cliente o de haberles facilitado mis datos en alguna ocasión, les solicito no recibir llamadas de carácter publicitario de su entidad a los siguientes números de teléfono:
Mi número fijo.Mi número móvil. 
Por favor, en caso de que sea necesario, les ruego que se pongan en contacto conmigo a través de esta dirección de correo electrónico al objeto de que atiendan mi solicitud.
Reciban un cordial saludo

Y la respuesta que me han mandado, la misma que la del email al defensor del usuario.

Se supone que ya nunca jamás nos molestarán. No se si me lo creo...



martes, marzo 25, 2014

Brave Miss World







http://elpais.com/elpais/2014/03/24/gente/1395674714_383616.html



¿Sabes lo que pasa? Que en breve seré madre de dos niñas. Y la violencia sexual contra las mujeres me hace sufrir y desesperarme.



Linor Abargil le echó un par, se formó, y dedica su vida a ayudar a mujeres que han sido violadas.




jueves, marzo 20, 2014

Gente que pedalea por el mundo

Como es una aventura pendiente, no pierdo la costumbre de ir siguiendo blogs de gente que viaja por el mundo en bicicleta. Está claro que mis circunstancias no me lo permiten ni ahora, ni en una temporada. Pero la vida es larga, y pedalear es gratis. 

De momento, voy siguiendo a una chica inglesa que acaba de aterrizar en India, tras pedalear por el mundo árabe. Se llama Ruby, y escribe en un inglés accesible para mi. Me gusta bastante, explica las cosas sin tonterías y sin intentar convencer a nadie de nada. O al menos, eso me parece, en mi más que oxidada comprensión del inglés. Esta es su última entrada del blog, su llegada a Mumbai, India. La muchacha tiene un par bien puesto, ya te digo.

Durante unas semanas especialmente asquerosas de mi embarazo me sumergí en las aventuras de Em, que recorrió medio mundo en bici. Ya hace tiempo que llegó a su destino, pero no por eso sus aventuras pierden emoción. Este es su blog (ya hablé de ella hace tiempo). El poderme escapar de mi realidad vomitiva para irme a pedalear por Mongolia era un alivio importante. Esta chica me cayó bien.

Y hoy he descubierto otro blog, la mar de currao, de una parejita que se van de rulo por el mundo. Pablo (zaragozano) e Ilze (letona) dicen lo siguiente, de su proyecto: 

¡El 8 de Enero comenzamos a dar la vuelta al mundo en bicicleta desde Londres! Desde allí bajamos a Francia y bordeamos la costa Atlántica hasta España, donde daremos la vuelta a la Península para luego seguir en dirección a Asia y América.

A estos los he pillado a tiempo, les iré siguiendo de cerca (y muriéndome de envidia, claro). Salieron de Londres, recorrieron Francia y ahora van por Valencia. Creo que me van a gustar. Estos tampoco van predicando nada, que no soporto a los que se ponen en plan mesiánico.

El otro día encontré unos blogs de padres con hijos viajando por el mundo, y no veas qué angustia de gente. No hace falta que, para justificar tu decisión de recorrer el mundo con tus churumbeles, atentes a las formas "tradicionales" de educación, y nos dejes a los que batallamos con la rutina y las preinscripciones en la escuela del barrio a la altura del felpudo. No entiendo por qué siempre pasan estas cosas: los partidarios de unos y otros métodos en guerra irreconciliable, cuando la vida y el fluir de los acontecimientos nos va llevando, a veces bruscamente, a veces con suavidad, a variar los puntos de vista sobre casi todo. Y menos mal, que no hay nada peor que el creerse en posesión de la verdad absoluta. 

ABRO PARÉNTESIS
Y para muestra, un botón: visto a mi hija de rosa, ¡de rosa! y hasta la veo más mona en este color que en cualquier otro. Cuando estaba preñada de ella, y la gente me preguntaba que qué quería de regalo, les contestaba que lo que fuera, pero que no fuera rosa. ¡Y mira ahora! Y otra muestra: media vida sin tele, y renegando de ella, y ahora cuando mi hija acaba con mi paciencia le pongo a Bob Esponja (menudo ser imbécil) y ¡soy feliz! Ala, para que aprendamos a afirmar las cosas categóricamente. :)
CIERRO PARÉNTESIS

Algún día, ya lo tengo dicho y escrito por aquí, cargaré a mis churumbelas sobre ruedas y nos iremos a dar rulos por el mundo. El padre de ambas nunca se define, y eso que, con la de horas que dedica a dar pedales, tendría que animarme por activa y por pasiva y luchar por mantener vivo este proyecto biciclístico. Pero nunca acabo de tener claro si apoya estos planes, o prefiere que me quede cuidando a la descendencia mientras él sube y baja puertos en los Alpes. A ver si algún día lee esto y me pone, por escrito y de forma pública, su opinión al respecto. :D

Actualizacion: dos para que no se me olviden: http://unviajedecuento.weebly.com/ y  http://www.biciclown.com/

domingo, febrero 23, 2014

Cosas que no entiendo de algunos deportistas II


Visto el éxito del post nº 1 dedicado a las cosas extrañasque hacen los deportistas (o que me parecen extrañas a mí, al menos), he decidido lanzarme a la segunda parte. Porque temas, queridos, no me faltan. Los deportistas  fanáticos son una fuente inagotable de inspiración.

Antes de empezar, me volveré a poner pesadita con un tema: esto es mi opinión, y son cosas que yo no entiendo. Pero que cada uno siga con aquello que le hace feliz, sea escribir en un grupo de chat, sea mandar fotos de los macarrones a los colegas, sea nadar en el mar sin neopreno un 31 de diciembre, sea hincharse a decir sandeces, sea irse de vacaciones a una isla paradisíaca. Mientras no hagas daño a nadie, tu a tu rollo.

Hoy lo que voy a comentar que no entiendo son dos cosas:
1
1- El postureo.

Este concepto se entiende muy fácilmente el día antes de un Ironman, en la feria del triatleta. Esto significa que se montan una serie de tiendecitas, o stands de exposición, donde se ofrecen todo tipo de productos interesantes para los triatletas: comida, ropa, complementos, zapatillas, neoprenos… Puede entrar a verlas cualquiera que pase por allí.

 Lo mejor es de estas exposiciones es sentarse a la sombra de una palmera con una birra en la mano a observar el personal. El postureo en estado puro. Los que al día siguiente van a competir (o no) se pasean por la zona con sus mejores galas, galas que tienen que mostrar a todo el público que el menda es un auténtico Ironman: la ropa, la gorra, las zapatillas, el tatuaje en el bíceps, las gafas, las medias de compresión, los calcetines…tooooodo lleva la marca Ironman, y si no se puede, pues la marca de algo muy relacionado. Lo del tatuaje es cierto, lo he visto yo misma: se tatúan el logo de Ironman.





Y yo me pregunto: ¿es necesario? ¿hace falta pregonar a los cuatro vientos la pasta que te has gastado en equipación de esa marca? Porque es lo único que pregonas. Yo entiendo que si fueras con una camiseta donde ponga que yo, Fulano de Tal, he participado en nosecuantos Ironmans y los he acabado con estas marcas, pues bueno, puedes usarla para flipar si eso es lo que te mola. Pero sólo por llevar la ropa de la marca sólo significa que te has gastado el dinero. Y nada más. Total, al día siguiente, suponiendo que hayas ido a competir en ese Ironman (y no sólo a lucir la ropa y al postureo) te las vas a ver con la cruda realidad. 

Serás mejor o peor triatleta en función de lo que hayas entrenado, pero la ropa que hayas lucido las horas anteriores, tu tatuaje en tu brazo y la gorra de tal marca no te van a ayudar. Es más, como hagas mucho el moñas, encima se van a chotear en tu cara. Tu imagínate que, después de lucir el palmito y el tatuaje por toda la feria (que la gente se queda con estas cosas, te lo digo), te retiras nada más empezar la bicicleta porque…( aquí puedes poner cualquiera de las excusas de la larga lista, pero mi favorita es) tienes una ruptura del 15 mal curada en el isquiotibial (que no sabes muy bien ni donde está situado).


Mira, puestos a fardar de equipación,  para que se fijen bien todos en ti y para que quede claro que TU VAS A PARTICIPAR EN ESE IRONMAN, lo mejor es que te pasees por la feria del triatleta con tu mono de triatleta, como ya tienes pensado. Encima de él, te pones bien cerrado el traje de neopreno (que eso si que cuesta una pasta, y no unos miserables calcetines técnicos), por supuesto con las gafas de nadar puestas sobre los ojos (otra pasta) y el gorro en la cabeza. Como el gorro es el que utilizarás mañana, pone claramente tu número de dorsal, así que no dejas lugar a dudas: tú vas  a participar en ese Ironman, y el resto de público de la feria aún lo tiene que demostrar. Puestos a fardar de la pasta que tienes, te echas la bici a la chepa (que eso si que te ha costado un cojón y medio), y serás el más guay de todos.

Arrieros somos, en definitiva.

2- El “yo soy más montañero que tu”.

Esto también tiene mucha miga. Dejaremos a los triatletas y nos vamos ahora a despellejar a los montañeros en todos sus palos: los suben paredes, los que suben montañas andando, los que lo hacen corriendo, los que lo hacen en bici. Da igual. Antes o después, sale la comparativa.

Puede ser que tu interlocutor sea más montañero que tú, o mucho peor, que lo sea desde hace más tiempo. Estas jodido, porque la manera de comparar una cosa y otra es tan subjetivo que te pierdes y no sabes qué responder. No es una medida estrictamente temporal: yo soy montañero desde hace más tiempo, pero ¿medido en qué? ¿en años? Faltaría más, me doblas la edad. Pero igual quién te lo dice es más joven que tú, entonces se trata de haber empezado antes. Pero haber empezado antes, ¿a qué? ¿vale con haber ido de excursión con tus papis cuando tenías 5 años a Aigüestortes para poder afirmar que eres montañero desde esa edad? ¿o quién marca el empezar el montañereo? Igual se mide en cantidad y no en calidad. En cantidad de ¿picos subidos? ¿paredes escaladas? ¿horas asegurando a la solana? ¿paseando la mochila? ¿Cómo cojones se mide el tiempo de dedicación a la montaña? Y si naciste en un pueblo de la montaña, ¿cuenta cada minuto que has pasado en él? ¿O tiene más mérito haber nacido en Barcelona city e irte al monte cada fin de semana que puedas, comiéndote un atasco de muerte a la ida y otro a la vuelta?

Y rizando ya el rizo, la gran frase aplicada al montañereo: yo estoy ya lo hacía antes de que se pusiera de moda. Entonces, mereces nuestra admiración eterna y nuestro más profundo respeto.
Es verdad que parece que ahora lo de correr por la montaña está de moda. Antes no lo hacía nadie, ahora las montañas están plagadas de gente que las recorre al trote. No se las causas, hay quién dice que es por la influencia de Kilian Jornet. Otros que hay tanto paro que algo tendrá que hacer la gente. Tampoco puedo valorar si esta moda es buena o no, aunque imagino que quién corre por la montaña la respeta y la va a cuidar. O al menos lo espero.

En definitiva, correr por la montaña se lleva. Pero claro, no es lo mismo empezar ahora, hace dos días, que hacerlo desde antes que se pusiera de moda. Si lo haces desde antes (tampoco tenemos claro la fecha a partir de la cual empezó a ser moda) pues mucho mejor, eres más montañero. Si lo haces desde después, pues no eres más que un gregario, un seguidor de la masa, una persona sin mérito ninguno. Y merecerás el desprecio de los auténticos, de los que si que si, de los buenos, de los grandes, de los que participaban en la Zegamacuando tu todavía te dedicabas a jugar con muñecas.


Mira si llegamos a ser gelipollas (como dice mi padre cuando se cabrea). 

martes, febrero 18, 2014

Er Gitano de Judas Priest

Estaba yo sentada y sin ocupación aparente (además de esperar) en la sala de espera del hospital de Reus. A mi lado hablaban dos gitanos. Me tenían entregada.

Para poder entender la magnitud de lo escuchado, hay que imaginarse a una gitana preñada de 36 semanas, mediana edad, pendientes de aro, rubia reteñida y conversando con su marido. Pero ella, la mayoría de intervenciones las hacía de forma monosilábica, poniendo más o menos la cara de Millán Salcedo (el de Martes y 13) en este gif y profiriendo un “uy” de sorpresa.



¿Te lo imaginas?

Ella, ya está explicado. La gitana con gestos de Millán Salcedo. Él, su marido, tan dado a la conversación como ella al laconismo. Los antebrazos tatuados (creo que en uno llevaba la cara de Camarón, pero igual era el de Judas Priest). El pelo cortado tipo los Chichos.

Hablaban. Bueno, hablaba él. Ella, ya se ha dicho, contestaba con monosilábicos “uys”.

Pero oye, qué conversación. Todo ha empezado porque ha pasado por la sala de espera un doble de Punset.

Él: ¡Mira! Un doble de Punset.

Ella (mirando): Uy.

Él: En la obra conocí a uno que era clavao, pero clavao clavao clavao a Bruce Willis. Pero con gafas.

Ella: Uy.

Él: Una vez acompañé a la Mari a Quatre Camins (una cárcel de Barcelona) a ver a su marido. Y allí, en la sala de espera, había uno igualito que Bukowski.

Ella: Uy.

Yo (todo mental, no he dicho ni uy): ¿Bukowski? ¿Es escritor ese que tantísimo me gustaba cuando era joven? ¿Será posible que este muchacho de los tatuajes conozca a este escritor? Y lo que es más, ¿qué sepa qué cara tiene? Porque mira que yo lo he leído, pero no le he visto nunca el gepeto.

Él: mira, porque sé que Bukowski está muerto, que si no le hubiera dicho: oye, espera que voy a Reus a por un par de libros tuyos que tengo y me los firmas.

Ella: Uy.

Yo (mentalmente, con lágrimas en los ojos y superada por la admiración): ¡Uyyyyyy!

Él: ¿Sabes que libro le voy a regalar al Fran?

Ella: no.

Yo (mentalmente y muy interesada): No.

Él: un libro que no es para niños. Ni para adultos. Es para ti.

Ella: ¿para mí?

Yo (mentalmente): ¿para ella y se lo regala al Fran?

Él: no exactamente para ti, quiero decir para cada persona que lo lee. El Principito.

Ella: Uy.

Yo aquí he perdido totalmente el interés. Eso de regalar el Principito, je suis désolée pero me parece un error. Ese libro es un coñazo. Y que te lo hagan leer de niño es traumatizante. Pero la narración fantástica der Gitano de Judas Priest sobre la biografía de Saint-Exupery, que contenía algún dato correcto, ha sido digna de cátedra de Lengua y Literatura.

A estas han llamado ar Gitano para sacarle sangre, y a mí a la consulta del ginecólogo. Y éste, que no tenía parecidos razonables con nadie conocido, es el que me llevará hasta el final del embarazo, ya que oficialmente soy embarazo de riesgo por esto de la diabetes gestacional.

Pero qué bien dedicado el rato en la sala de espera, oye. 

jueves, febrero 13, 2014

Educación.

La educación no es solo, ni principalmente, rendimiento. Es, sobre todo, desarrollo personal, intelectual, sí, pero también ético, afectivo y social. ¿Cómo puede considerarse exitoso al alumno que, a despecho de las elevadas calificaciones obtenidas, es irrespetuoso y no acredita suficiente competencia cívica?

Pérez, V. M. O. (2009). Diversos condicionantes del fracaso escolar en la educación secundaria. Revista Iberoamericana de Educación, (51), 67-85.

http://www.rieoei.org/rie51a03.pdf



miércoles, febrero 12, 2014

Sobre cesáreas, caballeros jedis e irse a la mierda.

Mi primera hija vino de nalgas. Bueno, estaba de nalgas cuando la sacaron de mi útero con una cesárea. Además era muy grande, problemas del azúcar gestacional, así que ni se planteó la posibilidad de intentar un parto vaginal. Todo bien explicadito aquí y aquí

La cesárea salió bien, mi hija está estupenda, sana y feliz, y yo me he recuperado muy bien. Pero, por supuesto, en este segundo embarazo quiero evitar que me vuelvan a rajar la barriga. A toda costa quiero un parto vaginal.

Más o menos, esto es una cesárea
Y me da que va a ser que no. Que va a tocar otra cesárea. Pero no se sabe muy bien por qué. Sólo me van avisando: “vete haciendo a la idea”, “hay más de un 51% de probabilidades…”.

Y hay tres cosas que me tienen muy agobiada con este tema. Y me voy a despachar en mi blog, que es el único sitio donde puedo hablar sin que nadie me diga que soy una exagerada, que soy una fatalista, que soy una hipocondríaca o que lo que pasa es que no visualizo bien las cosas. 

1-      La incertidumbre

Lo primero que me agobia es la incertidumbre.  Nunca supe por qué razón mi primera hija no se puso boca abajo. Le pasa a un 4% de los fetos, que no se giran. A veces hay razón, a veces no. Casualidad. Y mi segunda hija parece que está en diagonal, atravesada. Si, la cabeza estaba más bien hacia abajo el lunes pasado, cuando me palpó la panza mi matrona. Pero ante mi entusiasmo ¡se ha girado! me tuvo que frenar: ”no está bien colocada aún, está atravesada”.

Pues mira, yo preferiría que alguien me dijera que no, que me resigne, que me haga a la idea, que yo no sirvo pa parir, ponga como me ponga.  Una razón, pero una razón de peso. Aunque fuera mentira. Que algún ginecólogo compasivo, alguna matrona con mucho ojo clínico, que alguien me diga, por ejemplo: tú no vas a poder parir porque tienes las caderas demasiado estrechas.

Y punto.

O lo que es lo mismo, this party's over. Este también está negro con el tema.
Así yo me doy a la tragedia un rato, y luego hago lo de siempre, buscar la parte positiva, creerme que es mucho mayor que la negativa, y seguir p’adelante tan contenta. ¿Caderas estrechas? Sí, bueno, no voy a poder parir, pero a cambio no tengo cartucheras y ni un gramito de celulitis. Seguro que no hay relación entre un hecho y los otros dos, pero da igual. Es un consuelo muy pobre, pero da igual. Cada uno se consuela con lo que quiere, pues andando pal quirófano con paso firme y cadera estrecha.

Pero no, todo es un veremos. Un vete haciendo a la idea. Un aún tiene tiempo de girarse. Un sufrir.

Encima esta vez sí que sí, que tengo diabetes gestacional. No un cierto desarreglo con el azúcar, como con Ivet. Una diabetes. Me lo tomé la mar de bien, una dieta bien pautada me viene de maravilla, me evita tener que pensar en qué como hoy, me dice exactamente las cantidades en gramos de cada cosa, yo la sigo con disciplina soviética y tan contentas todas: mi hija (que nace con un peso adecuado, no demasiado gorda,) y yo, que me mantengo la mar de bien y llego al parto sin el temido sobrepeso. Pero no, no es tan fácil. Desde que me dieron la noticia hasta que un endocrino me visite pasa la friolera de 3 semanas. Eso es mucho, teniendo en cuenta que me faltan 10 para salir de cuentas.

Como soy una chica decidida, me he agenciado un glucómetro, que me ha dejado una colega diabética, y me dedico a pincharme el dedo para no entender nada de cómo funciona mi cuerpo serrano. Es un lío de tres pares de cojones. Esto de la diabetes es complicado. Y no consigo mantener el azúcar de mi sangre en unos niveles aceptables, con lo que no evito que mi hija engorde, que yo engorde y que mis probabilidades de cesárea disminuyan (si el feto está muy grande por la diabetes mal controlada, pues me rajan la barriga).

Así que a la cesárea apuntan ahora dos factores: mi hija la yogui, que en lugar de estar boca abajo y quietecita como el 96% de los fetos, decide estar haciendo el saludo al sol y la diabetes, que conseguirá que se ponga como un buda de gorda. Un buda sentado, eso será, como lo fue su hermana. 

Más o menos se encuentra en esta postura. Sin levantar piedras  ni bichos feos con el pie, claro.

2-      El quitar hierro.

Lo segundo es la tralla de la gente. La gente tiene muy buenas intenciones, de verdad. Nadie da consejos o ánimos a una preñada agobiada con la intención de agobiarla aún más. Y menos mi familia, mis amigos, mi pareja… ¡Por supuesto que no! Pero yo estoy harta de oír la misma cantinela que escuché con Ivet. 

Cada vez que me pongo trágica, y que le cuento a alguien el motivo de mis pesares, me sale con lo mismo: quitar hierro al asunto. Pero no quitar hierro al asunto de la cesárea, porque ahí no me la dan. Una cesárea es una putada como un campano, y ni mi pareja, ni mi familia, ni la mayor parte de mis amistades han pasado por eso, excepto yo.  Así que ahí nadie me puede decir eso de “seguro que lo de la cesárea es menos de lo que te imaginas”, porque no es imaginación, es memoria (y de eso tengo un rato). 

Recuerdo: una cesárea es, más o menos, esto.

Me quitan hierro a mis miedos: seguro que se gira, seguro que lo diabetes no es para tanto, seguro que estás exagerando, seguro que lo entendiste mal… Una persona me llegó a intentar convencer de que las palabras del ginecólogo no fueron “tienes más de un 51% de probabilidades de cesárea”. Que seguro que dijo 50%. Que lo del 51 y no 50 no deja de ser raro, pero precisamente por eso me acuerdo perfectamente. Bueno, pues que no, que dijo 50, que estoy exagerando con lo del 51. ¡Tú fíjate! No le niego sus buenas intenciones, sus ganas de animarme, pero…¿discutirme por un 1% tiene algún sentido? ¿Hay realmente mucha diferencia entre que las probabilidades sean de un 50 o de un 51%? ¿Me sirve a mí de algo que me intente convencer de que no recuerdo bien las palabras del ginecólogo por un cochino 1%? Pues no. Y encima, ¿intentar animarme a base de convencerme de que no me enteré bien de lo que dijo el tipo? ¿Que yo no me entero? ¿Dudar de mi memoria? 

Así que, además de agobiada, calladita. Que no aguanto más que me digan que estoy exagerando. Que me doy al drama. Que soy una hipocondríaca. Como si no me hubiera pasado ya una vez, cojones.

Por tanto, lo que más agradezco es el discurso de mi madre y mi abuela, que unieron fuerzas para salvarme. Me dijeron que:

- Si, que existe una probabilidad bastante grande de que sea cesárea. Agradecida quedo, alguien que no intenta hacerme creer que estoy paranoica.

- Que ya he pasado por esto y sé que es una putada. Y precisamente por eso, lo viviré mucho mejor. Ya sé lo que hay, la experiencia es un grado. Cierto.

- Y que soy fuerte, que soy valiente, que lo hice muy bien con Ivet y lo haré mucho mejor esta vez.  Genial, en lugar de llenarme de adjetivos tipo “paranoica, exagerada o hipocondriaca”, me ensalzan y piropean.

Estrategia cojonuda, a mi entender.

Pero encima, acabaron rizando el rizo: pero no te preocupes, nos tendrás a ambas para lo que haga falta

Por tanto, madre no hay más que una. Y abuela, lomismo.

3-      El sentimiento de culpa.

Esto es un tema increíble. Hay mucha gente con veleidades supraterrenales que consideran que si Ivet no se giró fue porque de alguna manera yo no se lo permití: que no me lo creía, que no lo visualicé bien, que no le mandé bastante luz y energía positiva, que si no aceptaba el embarazo, que si en el fondo no la quería…  Los de las constelaciones familiares seguro que creen que mi hija y sus nalgas son consecuencia de que una vez mi bisabuela se cayó de culo andando por la calle y se rompió el coxis, y los macrobióticos podrían decir que es que comí demasiado tomate en el embarazo y pocas coles de bruselas.

Esto me parece la mayor de las crueldades del mundo. ¿De verdad que se me puede culpar a mi de ser la responsable de haber gestado un bebé de nalgas? Pues si esto es así, ¡qué peazo de fuerza mental tengo! Debo ser un caballero jedi como mínimo, voy a ver si consigo emplear esta luz y energía positiva en algo un poco  más lucrativo y menos doloroso para mi útero.

Estoy practicando la pose. 


Hoy he ido a despedirme de mi profesora de yoga. Le he explicado un poco, y claro, lo de siempre, que si no visualizo un parto vaginal seguro que éste no llega. Culpita mía si no soy capaz de verlo como un hecho. Como si por el hecho de visualizar una cesárea me la hubiera ganado a pulso. ¿Cómo alguien puede visualizar un parto, si jamás ha parido, o una cesárea, si jamás se la han hecho? ¿De qué sandeces estamos hablando? ¿El 96% de las mujeres de este mundo con bebés boca abajo visualizan sus partos vaginales como si estuvieran viendo la peli de la Guerra de las Galaxias? 

Conclusión: se pueden ir todos a la mierda. Yo no tengo la culpa de nada, si me hacen una cesárea bienvenida sea, siempre que mi segunda hija salga tan fresca y sana como la primera. Y si tengo que aprender a visualizar algo, o mandar energía blanca a algo, que sea al número premiado del euromillones. Lo que tiene ser la hija póstuma de Dark Vader.

Segunda conclusión: a mi me gustaría verte a ti con el útero rajado, a ver si entonces piensas que soy una hipocondríaca, una paranoica o una moñas.

Y tercera: tengo la cadera estrecha, pero la lengua muy larga y la cara muy dura. Ah, y ni un gramito de celulitis, a pesar de mis dos gestaciones. 


Mirate este video, ya verás como te entran ganas de que te rajen la barriga. 

viernes, febrero 07, 2014

La web de proyecto entrenamiento o ventajas de tener un entrenador.

Como un parto. El proceso ha sido largo, lleno de contracciones y un pelín desesperante, y eso que nos lo ha diseñado un programador, que si nos llega a tocar a nosotros... Pero ya está.

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¡¡¡ AQUÍ ESTÁ LA WEB!!!  http://proyectoentrenamiento.com/


Y voy a listar por qué me parece maravilloso contratar los servicios de un entrenador. Mejor dicho, de este entrenador. Y conste que le conozco bien, no en vano es el padre de mi dos vástagas. 
  • Porque está tirao de precio: 30 € al mes.
  • Porque sirve para entrenar con cabeza.
  • Te evita meterte pechás a lo tonto.
  • Te quitas los remordimientos de ¿y si no he hecho bastante? Tienes que hacer lo que pone en el papel, ni más ni menos. Y si es poco, o te parece que es poco, pues mira, antes acabas. Pero sabes que es justo lo que tienes que hacer.

  • Porque si lo sigues tienes muchas menos posibilidades de lesionarte. No te digo que ninguna posibilidad, que esto no son ciencias exactas, pero el riesgo disminuye muchísimo. 
  • Porque lo tienes disponible a (casi) todas horas por teléfono o guachap o skype o email o en persona.
  • Porque sabe un montón de lo que habla.
  • Porque se lo ha aplicado a si mismo. Y eso es mucho demostrar. Sólo hay que mirar sus resultados deportivos y darse cuenta de que no debe ser un mal planteamiento cuando hace dos años y 5 meses que no duerme una puñetera noche del tirón. Y peor aún: ha habido épocas en las que no hemos dormido ni 2 horas seguidas por noche. Y encima, jamás se ha lesionado. ¡Jamás! Vamos, lo mismito que yo.
  • Porque es su pasión.
La pasión de esta chica, curiosamente, parece ser el agua embotellada en brick. Qué cosas.
  • Porque los entrenamientos son flexibles. Hay montones de cosas que nos impiden seguir los entrenamientos a rajatabla. Pues bueno, si un día no se puede entrenar, ¿qué se hace al día siguiente? Lo que toque, ¿no? ¿Y si toca descanso? ¿Descansar tras un día de no entrenar? ¿O se cambia un día por otro? Pues no se, claro, yo ni idea. Pero si tienes un entrenador, él te lo dice. Y arreglao. 
  • Porque te orienta en la compra de material, en las competiciones a apuntarse según la temporada del año, en los objetivos...
  • Porque hace entrenamientos variados y sin repeticiones coñazo.
  • Porque existe la posibilidad de alternar varias disciplinas, para que haya más variedad y te aburras menos. 
  • Porque motiva y anima en los días de bajón. Que te lo digo yo.
Cuando digo que te anima, no me refiero exactamente a esto. Pero vamos, si hace falta...
  • Porque no  hace falta que vivas en Cambrils, como nosotros. Ni siquiera cerca. Tiene que verte, claro, pero no es necesario verse cada día. A ver, si vives en Melbourne lo tenemos jodido. Pero si vives en Catalunya, Comunidad Valenciana, Madrid, Aragón, País Vasco... Que viajamos mucho nosotros, te digo.
  • Porque vas a mejorar tus marcas seguro.

Y entonces, al mejorar, vas a levantar los brazos y a decir ¡yes!
  • Pa echarte el pisto. ¡Anda que no mola decir que tienes un entrenador personal!
  • Y no hace falta que seas una máquina en el deporte. Sólo hace falta que tengas ganas de mejorar, de entrenar con cabeza, de quitarte lesiones y de disfrutar más con el deporte.

¿Y qué entrena? Pues nadar, correr, bici y todas las combinaciones que se te ocurran entre estas tres disciplinas: triatlón, duatlón, acuatlón, marchas cicloturistas, maratones, medias, travesías en aguas abiertas, trails... 

Ale, a echarle un ojo a la web: http://proyectoentrenamiento.com/ Y si me haces difusión o le dedicas un post, cojonudo. 

Besicos






Igual me he pasado con los gifs animados. Pero es que son un vicio.