sábado, julio 19, 2014

La solución final israelita.

Una foto. Una puta foto. Y me he quedado devastada. Bombardeada. Y jodida.

Hoy ha sido un día maravilloso. Pero he tenido que mirar el facebook antes de irme a dormir. Y he visto una foto de una niña llorando, y me he imaginado el resto. He visto, así por encima, que estaba relacionado con Palestina. Y no me puedo dormir.

Porque esa niña se parece a Ivet. Porque esa niña podría ser Ivet. Llorando. Porque podría ser su casa la bombardeada, sus padres los muertos, su destino truncado, su inocencia perdida, su vida una puta mierda a partir del momento en el que los israelitas decidieron aplicar lo que parece ser la solución final al conflicto. Tantos años de negociaciones, y nosotros sin darnos cuenta que este problema se acaba, como bien saben ellos, cuando arrasen Palestina y acaben con todos, absolutamente todos sus habitantes. Claro, la solución final, una idea que tuvo hace algunos años otro eminente estratega.

Por eso, el ejército mejor preparado del mundo no puede evitar dirigir su furia contra las mujeres y los niños. Sin querer se los carga. Como si no pasase nada. Y realmente, no pasa nada. ¿Qué? ¿Vamos a dejar de hacer algo porque haya una niña que se parece a Ivet que llora porque se ha quedado solita en el mundo, un mundo donde caen bombas?

Me muero de la pena, y todo por una historia tonta que me he inventado yo solita. Porque a los palestinos, tan acostumbrados como están a que les jodan vivos, no les importa que esa niña llore.


Mira que soy imbécil. Si todo es mentira. Si Ivet está durmiendo plácidamente en su camita de princesas, en un mundo donde no se mueren las madres de un bombazo. 

Esta es la foto. 

Y se trata de una petición del Avaaz para intentar otra vía para frenar el conflicto. ¿Útil? No lo sé, la verdad. Pero menos útil me parece no hacer nada. 

miércoles, julio 16, 2014

El dia que mi abuela conoció a Julio Anguita

Decir que son amigos íntimos igual es exagerar, por aquello de que uno es republicano y la otra, de vez en cuando, habla de los “gloriosos años de Franco”. Así que lo que lo vamos a dejar en “amigos”.

Estábamos nosotros el verano pasado por Asturias, alquilados en una casita rural tan mona como inaccesible, cuando se nos planteó la necesidad de ir a comprar. Y en Arriondas, localidad cercana, había un Mercadona. Y p’allá que nos fuimos.

Me encontraba sopesando la calidad de unos tomates, tarea a la que me entrego con pasión, cuando levanté la vista y mi mirada se cruzó con la de un tipo que se parecía sorprendentemente a Julio Anguita y que sopesaba la calidad de las acelgas con similar pasión. Y que me mantuvo la mirada. En ese momento no supe si era porque pensaba que había ligado o porque está acostumbrado a que la gente se dé codazos a su paso y diga “mira, mira, un famoso” (sin saber por qué es famoso el pobre).

Como soy una chica muy discreta, me fui a por Iván (que andaba pensando un melón) y le susurré: “mira cómo se parece ese de ahí a Julio Anguita.

Iván se giró a la velocidad del rayo verde, y si, era ÉL. Le abordó entusiasmado, le estrechó la mano, le habló de lo mucho que admiraba su trayectoria profesional… El otro ponía cara de pollo del Pryca (actualmente llamado Carrefour). Le agradeció cortésmente sus muestras de cariño republicano, y se lo quitó de encima para irse a comparar el precio de los botes de tomate frito (supongo que para disimular, que él debe saber que el mejor tomate frito es el de la marca Hyda).

Volvió Iván muy ufano, encantado de su encuentro y su charla política con un intelectual de prestigio, que duró entre medio y un minuto. Y estuvo dando la chapa con el tema el resto de compra en el Mercadona (y parte del verano).

Mi abuela, ajena al suceso, se dedicaba a elegir un buen queso. Aquí demuestra su inocencia, ella pensaba que en Asturias lo mejor es un Cabrales, pero estaba convencida de que a mi dulce hija, que en esa época rondaba los 2 años, no le iba a gustar. La cara que puso cuando la vio paladear con deleite tostadas con Cabrales fue un poema.

Digo, pues, que estaba la abuela comprando queso. Y no se enteró del encuentro entre los dos eminentes. Hasta que el destino quiso que nos lo volviéramos a encontrar, esta vez en la caja para pagar. Ya nos íbamos, cuando le dije a la abuela que ese que estaba metiendo la compra en las bolsas era Julio Anguita. La cara que puso mi abuela fue la misma que puso al ver a mi hija comiendo Cabrales. Y p’allá que se fue, con todo su tronío y su arte. Le tocó la espalda,  y cuando el buen hombre se giró, le soltó con ese vozarrón que tiene:

¡Está usté tan guapo como siempre!”.

Julio Anguita se echó a reír, encantado con el piropo.

Señora, porque estamos donde estamos, que si no le invitaba a un café. ¡Muchas gracias!

Y se fueron tan contentos los dos.

Conclusión: háblale de su trayectoria profesional con cara de admiración, que te dará las gracias cortésmente y con cara de pollo de Pryca (ahora Carrefour). Llámale guapo, y le harás el hombre más feliz del mundo.

Aquí se les ve, celebrando su amistad y brindando con cava.

miércoles, julio 09, 2014

Cómo deshacerme de una inquilina que no paga

Lo de los desalojos es un drama, pero lo que voy a contar aquí es un dramón. Y perdonen ustedes si me pongo soez. 

Al lio. Es largo y complicado.

Tengo yo un estudio monísimo en el centro de Castellón. Bueno, lo tengo al 50%, el resto es aún del banco, al que le estaré pagando la hipoteca unos añitos más. Es un estudio con una sola habitación, en la finca adyacente a la de mis padres y mi abuela.

Como ni cabemos ya allí, ni por supuesto vivimos en Castellón, lo llevo alquilando desde hace muchos años. Y mi suerte con los inquilinos ha ido en declive, demostrando que es cierta la frase de un programa de esos donde te reforman la casa y te la dejan niqueladita: “la calidad de los inquilinos viene determinada por la calidad de la vivienda”. A medida que han pasado los años y la gente por mi casa, ésta está más trotadilla: haría falta una mano de pintura, por ejemplo, pero PASO de invertir en un inmueble que, aunque alquilado, me sigue chupando pasta cada mes. Los gastos superan a los beneficios.

Bueno, al lío: en noviembre se lo alquilé a una chica que me dio muy buen rollo (menuda intuición de mierda tengo). Tatuada de arriba abajo, con media cabeza rapada y lesbiana. Trabajaba en el Primark. Me agradeció mucho que no cediera a los prejuicios por su aspecto físico, y por el hecho de ser una mujer joven, y se lo alquilase. Me hinchó el ego con lo enrolladita que soy. Enrolladita y gilipollas, añado yo.

Noviembre y la fianza los cobré en mano. Diciembre me lo ingresó en 3 pagos de 100 € cada uno. Y nunca más me volvió a pagar ni un jurel. Puse la luz y el agua a su nombre, pero, CRASO ERROR, no cambié la titularidad de ambos suministros. Claro, no ha pagado ni una factura, y en su cuenta corriente, la que facilitó entonces, no hay pasta.

Enero, Febrero y Marzo sin cobrar. Conversaciones del buen rollo, donde me juraba que me iba a pagar, pero que le habían echado de Primark sin pagarle (pobre víctima de la sociedad prejuiciosa y capitalista). Para Marzo, y preñada de 8 meses, me harté. Busqué por internet qué hay que hacer para resolver esto, y encontré que le tenía que mandar un burofax. Y eso hice. Le daba 1 mes para pagarme, o iniciaba los trámites de desahucio. Por supuesto, no pagó. E inicié los trámites de desahucio, que consistieron en contactar con un abogado y un procurador (de Castellón), soltarles 1000 €, firmar unos poderes notariales al abogado para que pueda actuar en mi nombre y ponerme de parto. En efecto, este tema me puso a parir, y 4 días después de contactar con el abogado, nació mi niña bonita. 34 horas de parto, una cesárea y un horror, que ya explicaré por aquí cuando reúna fuerzas. Ahora, mi niña está estupenda, y yo ahora también.

Mi abogado (esta frase me encanta, “¡hablaré con mi abogado!”con tonito de amenaza), me dijo que no volviera a preocuparme de este tema, que me dedicase a disfrutar de mi maternidad y que ya me iría informando. Que ni apareciera por el piso, ni hablase con la inquilina BAJO NINGÚN CONCEPTO. El muchacho se puso las pilas, y a finales de mayo estaba presentada la demanda. En ella le reclama que abandone el piso y que me pague todas las mensualidades que me debe, así como las facturas de luz y agua pendientes. Y a esperar.

Hace poco salió la fecha de desahucio: 9 de septiembre. Hasta entonces, esta perraca puede vivir en mi casa gratis. Así va la justicia. Y por supuesto, cuando salga el juicio se declarará insolvente, y yo no voy a recuperar ni un duro. Se puede vivir gratis en domicilio ajeno por la cara.

En estas estábamos cuando mi querida madre se encontró una nota debajo de la puerta. En ella, decía que la policía local, y concretamente UPROMA quería contactar conmigo. La pobre se llevó un susto de 3 pares de cojones, porque no sabía que es eso de Uproma. Llamé. Y del cabreo que pillé se me quedó el cuello contracturado y torcido como la madre del rey (bueno, del exrey que sigue siendo rey, ya me entiendes).

Uproma es la unidad de bienestar animal, que ha resultado ser mucho más importante que el bienestar humano, o el bienestar de la propietaria del inmueble. El simpático agente que me cogió el teléfono, Vicente, me explicó que la hijaputa de mi inquilina ha abandonado la vivienda. Pero se ha dejado abandonados en la misma a un perro y dos gatos. Estos limpios y bienolientes animalitos llevan allí, solitos, cerca de dos meses. La hijaputurcia dejó un chico encargado de darles de comer y de beber (y no de pasearlos, parece ser). Le dijo que en una semana volvería a por ellos, pero al cabo de un mes y medio de no aparecer y no responder a las llamadas del pobre chico, éste se desesperó y decidió hacer algo. No debe ser muy listo, porque en lugar de llamar a la policía, se fue a la peluquería que hay en los bajos del edificio a pedir ayuda. La peluquera, Ana, que casualmente es la peluquera de mi abuela, le mandó a la zapatería de la esquina (otra idea genial). Pero casualmente, la de la zapatería tiene una sobrina que trabaja en la protectora, y ésta se cabreó tanto con esta historia y con el sufrimiento de los pobres animalitos que puso una denuncia. Y esa denuncia llegó al agente Vicente, que se fue a mi piso a ver qué pasaba. Lo que pasaba es que nadie le abrió la puerta (claro), pero oyó el ladrido triste y desconsolado del perro, ladrido que los vecinos llevan oyendo y aguantando (y cagándose en su puta madre) durante unos meses. Vicente investigó, se enteró de quién era la propietaria del inmueble (yo misma), encontró la casa de mis padres, y me dejó la nota. Y esto ocurrió un viernes, es importante recordar este dato. El 27 de junio para más datos.

Cuando mi madre encontró la nota era lunes, dos días después de que Vicente comprobase que había perro en mi casa. 30 de Junio, concretamente.  Cuando le llamé y me contó esta historieta, mi cabreo alcanzó cotas máximas. Bueno, no me lo contó todo. Lo de la peluquería y la zapatería lo omitió, pero ya se informó la superdetective que tengo por abuela, un día que fue a ponerse el tinte.

Vicente quería saber el teléfono de la hijaputurruza. Se lo di. La llamó, y la muy perraca le dijo que ya había dejado el piso hacía meses, que me lo había comunicado (mentira podrida) y que el perro de los cojones lo tenía ella. Vicente me volvió a llamar, me explicó que el puto perro estaba en buenas manos y que él daba el caso por cerrado.

Pero yo no, claro. Esa tipeja miente más que pestañea, y su palabra no vale para nada. Así que existe la posibilidad que en mi hogar, cómodamente tumbado en mi sofá, haya un cadáver de perro y dos de gato. Cadáveres, ya que no ladra el bicho cuando alguien llama a la puerta. Puede ser que entre la visita de Vicente del viernes y la conversación del lunes, la hijaperraca hubiera recuperado a sus queridísimos animales. O no, puede ser que los bichos estén fiambre y ella haya mentido a la poli para no meterse en un lío.

Cogí mi cabreo y a mis hijas y nos largamos a Castellón. Fuimos al mi piso, del que tengo llaves pero al que no puedo entrar bajo ningún concepto (porque sería allanamiento de morada, tócate los cojones). Nadie abrió la puerta, el perro no ladró, pero el hedor que se respiraba desde el rellano me provocó nauseas. En defensa del fiambre he de decir que olía a meados de gato y a mierdecilla en general, pero no a perro muerto. Un perro muerto huele muy muy muy muy mal. 

Con las llaves en la mano, el riesgo de perro y gato muerto y mi piso abandonado a su suerte (según dijo la puta inquilina), ¿qué hago? ¿me salto la ley y entro a ver si ya han empezado a criarse gusanos en mi sofá y champiñones por las paredes? ¿O cumplo la ley que protege a mi querida inquilina y me estoy quietecita hasta el 9 de septiembre, fecha del desalojo? Hagan sus cábalas, señores, y díganme qué hubiera hecho.

Lo que hice fue llamar a Vicente y decirle que el rellano apestaba a mierda. Vino enseguida, olfateó y me dijo que sí, que olía mal pero tampoco mucho. Claro que podría ser que los bichos estuvieran muertos, la puerta de la habitación cerrada, y no se oliese hasta que entráramos a investigar, que ya les ha pasado a ellos, que se las han visto de todos los colores. Me puse trágica y el muchacho pidió una segunda opinión. Llamó a otra patrulla, que vino a olisquear el quicio de la puerta de mi piso. Lejos de sorprenderse ante tan inesperada petición (“¿puedes olisquear aquí, esta puerta, por favor?”) los dos agentes se entregaron a la labor con regocijo, y la conclusión fue: aquí huele a meados de gato.

Vicente me explicó que iba a redactar un informe a Sanidad, alertando del riesgo para la salud pública que los presuntos fiambres implicaban para la comunidad de vecinos. Con él esperaba presionar a la jueza para que me permitiese entrar, retirar los cadáveres y limpiar la casa con esmero. Esa labor me corresponde a mí, claro, propietaria del piso. Y no a la dueña de los bichos, que vete a saber donde está (ella le dijo a Vicente que en Madrid).

Mientras tanto, llamé a las empresas suministradoras de luz y agua. La luz cortada desde finales de mayo. El agua me la cortaban ese mismo día. Las facturas me corresponde a mí pagarlas, y ya le pediré a la inquilina cuentas. 500 € que se fueron destinadas a esto. Mi cabreo sobrepasa los límites del bien y del mal. Pero bien empleado me está, por ser representante de esta sociedad opresora.

¿Qué resolvió su Señoría? Que no tengo derecho a entrar en el piso de la hijaputa, no tengo derecho a entrar en MI casa, que sería allanamiento de morada. A esperar al 9 de septiembre. El fiambre del perro nos recibirá cantando bulerías, y los gatos de palmeros.

Indignada estoy. Llegados a este punto, se me abren cuatro caminos:


1-     Retiro la demanda de desahucio y recupero mi piso. Entro a ver qué cojones me encuentro, y doy toda esta pasta por perdida.

2- Me tomo la justicia por mi mano, entro y limpio, antes de que se caiga la casa abajo con la invasión de gusanos. Si la inquilina me pilla, me demanda por allanamiento de morada y se me cae el pelo. Pierdo el puto juicio y no sólo no recupero la pasta, si no que me toca pagarle a la pobrecita una indemnización (y luego me toca limpiar su mierda, claro)

3- Explico la papeleta a los vecinos, y ellos, conscientes del grave riesgo para su salud, se dedican a presentar instancias al ayuntamiento, con el fin de presionar a la jueza para que me permita entrar a limpiar.

4- Me espero al 9 de septiembre, y que les den por donde amargan los pepinos a los fiambres, los vecinos y la cofradía de gusanos y cucarachas.


Sea como fuere, cuando pueda entrar al piso lo limpiaré, tiraré los muebles (me imagino que deben estar finos, después de convivir con 3 bichos durante 2 meses), pintaré el piso, cambiaré la cerradura y lo dejaré chapado hasta que lo venda, o hasta que alguien de mucha confianza se decida a alquilarlo y jure que no me dará problemas. Pero se lo haré jurar con la mano derecha sobre el "Surfer Rosa", un disco de Pixies que tengo en vinilo. 

Las opciones 1 y 2 están descartadas, que ya está bien de cachondeo. Si puedo recuperar algo del dinero que esta malnacida me ha hecho pagar, bueno será.

Intenté la 3. Me fui a buscar los modelos de instancia para que lo rellenasen los vecinos, a las oficinas de la policía local. Aparca, baja el carro de la niña, monta a la niña, vete a la oficina, descubre que la han cambiado de ubicación, vuelve al coche, monta a la niña en la sillita del coche, desmonta el carro, mételo en el portamaletas, busca con el googlemaps cómo llegar, conduce, encuentra sitio para aparcar, aparca, el carro, la niña, llega a la puerta y descubre que eso es policia nacional, que el googlemaps te ha hecho una pirula, vuelve al coche, carro, niña, coche, conduce, encuentra sitio para aparcar, aparca, carro, coche, niña... Encontré las putas instancias en el ayuntamiento, coche, carro, niña, conduce, aparca, luego me fui al administrador de fincas, carro, coche, niña, luego por fin a hablar con los vecinos, aparca, carro, coche, niña...

 Dejé a la bebé con mi abuela en la cafetería de abajo, y me dediqué a llamar a las puertas. Expliqué la situación a varios vecinos, que han mostrado escaso interés. Volví a por mi niña cuando me llamó mi abuela, que la niña tenía hambre. Y entonces, al ir a cogerla del carrito, ¡oh cielos! me crujió la espalda y me he quedado pillada. Un lumbago, o una contractura, o en definitiva, una tocada de cojones a dos manos. Así que he descartado la opción 3, yo ya no me paseo más por este tema, ni puteo a mi hija llevándomela a estas aventuras, cochecarroniñaaparca.

Ahora estoy a merced del Ibuprofeno. Mis padres me ayudan todo lo que pueden, para conseguir que me pueda volver a enderezar. Mis hijas contribuyen como pueden, haciendo de niñas. Iván está en Cambrils currando.

Y a partir de 9 de septiembre publicaré aquí lo que me encuentre al abrir la puerta, y el nombre de la perraca esta que es mi inquilina. Para que ningún otro pardillo pique, como yo he picado.

sábado, mayo 03, 2014

Del buen rollo

Llegó el parto, y con él, una nueva etapa. Tanta emoción se agrupa en mi costado, que tendré que empezar a escribir (si no quiero que me duela el aliento de contenerla). Poco a poco, aún tengo que recomponerme.

Mi niña pequeña duerme y yo creo que me va a explotar algo por dentro de tanto como la quiero. Con ella en el regazo he descubierto a esta chica pelirroja, y creo que es un buen rollo digno de inagurar la nueva etiqueta del blog: Nàdia.

Mi niña mayor, de repente, es tan mayor...



Esta chica se llama Chlöe Howl y me encanta.

viernes, abril 11, 2014

El embarazo en dos imágenes.

A esto parece que le queda poco. No se cuanto, porque aún no he conseguido aclararme con eso de las semanas y los meses de gestación, y la fecha probable del parto según la última regla o el tamaño fetal. Vamos, que ni se de cuanto estoy embarazada.

Supongo que pariré en Abril, pero tampoco es seguro.

Hoy se me ha ocurrido intentar describir este embarazo en dos imágenes, la mejor y la peor. Y me he puesto contentísima cuando me he dado cuenta que peor sólo hay una, mejor hay un montón. Tantas que sólo he tenido que esperarme unos minutos y pedirle a Iván que hiciera una foto. Esa imagen es una de las tantísimas mejores, la que está más abajo.

La peor:  es horrible. En los primeros 6 meses de embarazo vomité como una loca. El resto, con discreción. Para hacerlo, pues me encerraba en el baño para que Ivet ni viera ni oyera nada. Pero a veces no daba tiempo. Un buen día estaba yo de rodillas delante del váter, abrazándolo y con la cabeza metida en la taza, con el cuerpo recorrido por unas sacudidas tremendas y pensando que en cualquier momento se me desprendía del vientre y se me escapaba el bebé. Muriéndome del asco. Lloraba, moqueaba y vomitaba, todo al mismo tiempo. Y cuando saqué la cabeza del váter, hecha una piltrafa humana, mi niña estaba en la puerta del baño mirándome aterrorizada. Con los ojos llorosos. Y me dijo: mamá, ¿tienes pupa? ¿el bebé te hace pupa?

Y entonces empecé a llorar de pena. Lo último que quería es que me viera así.

Pero fueron unos segundos. Por increíble que pueda parecer, se sacan fuerzas del hígado, se suenan los mocos, se secan los ojos y se toma a la niña en brazos, mientras se va parloteando sobre cualquier tontería para conseguir que se le olvide, que piense en otra cosa, que esa imagen se le borre de la mente. Cuando realmente lo único que crees que eres capaz de hacer es reptar hasta la cama, ponerte en posición fetal y buscar el consuelo del sueño. 

Esa es la peor. Es terrible. Pero se le debe haber olvidado.

Porque las mejores son todas las veces que mi niña, por voluntad propia, me ha dado un beso en la panza, me la ha untado de crema o de aceite de masaje (mapache, dice ella) para que no me pique, ha hablado a su hermana para pedirle que salga, le ha cantado, le ha contado cuentos, le ha acariciado mientras yo muevo la barriga y le hago creer que es su hermana, que se mueve para acariciarla a ella (y se desternilla). Por las noches se me acurruca en el regazo, me pasa un brazo por la barriga y le da besitos. Y yo me vuelvo loca porque la quiero tanto.

Y la última, esta tarde. Ha venido con su bocadillito a darle a su hermana. Come, bebé, come.  



jueves, abril 03, 2014

Acoso telefónico de jazztel

Es un drama. Hace meses que nos llaman a todas horas, pero especialmente parecen detectar cuando mi querida e insomne hija está durmiendo. A las 22:30 de la noche llamaron ayer. Es una desesperación.

Hemos probado todo tipo de estrategias. A las buenas, a las malas. Cuando llamaron ayer y despertaron a mi niña, despertaron de paso mi ira acumulada durante meses de gestación. Les dije de todo, y les colgué. Bueno, pues me llamaron 4 veces seguidas más. Al final desconecté el teléfono. Perfecto para estar a punto de salir de cuentas y necesitar, en algún momento dado, llamar a un ambulancia. 

Así que hoy me he puesto a investigar. No se si servirá de algo, pero bueno, voy a explicar aquí todo lo que he hecho, por si a alguien le sirve.

Lo primero, me he apuntado en una cosa que se llama Listas Robinson de exclusión publicitaria, con mi número de teléfono fijo y móvil. Se supone que las empresas éticas consultan estas listas para excluir llamar a quien no quiera ser llamado. 

La web dice esto: El Servicio de Lista Robinson es un servicio de exclusión publicitaria gestionado por la Asociación Española de la Economía Digital , creado conforme a lo previsto en la normativa sobre Protección de Datos.
Este servicio se enmarca en el ámbito de la publicidad dirigida a nombre de una persona y a una dirección de correo postal, a una dirección de correo electrónico o a un número de teléfono concreto.
Cualquier persona puede inscribirse en el Servicio de Lista Robinson de forma gratuita. Para ello es necesario indicar, de acuerdo con lo señalado en el Reglamento del Servicio, el medio a través del cual no desea recibir publicidad de entidades con las cuales no mantenga ni haya mantenido algún tipo de relación.

Como yo no estoy segura de no haber tenido una relación comercial con Jazztel en algún momento dado de mi vida, he solicitado específicamente a Jazztel que me deje tranquila, también gracias a esta web.

Lo segundo, he mandado tres emails a Defensor.del.usuario@jazztel.com. He adaptado una plantilla que he encontrado por ahí, en un foro. Básicamente les digo que tal número me ha estado acosando, y que por favor, basta ya. Además añado que JAMÁS estaré interesada en una compañía en la que sus teleoperadores presentan un comportamiento tan poco ético, así que, por favor, me dejen vivir.
Ya veremos si responden.

Lo tercero ha sido mandar un mensaje al facebook de Jazztel, con lo mismo. 

Lo que me da miedo de todo esto es que en estos tres intentos desesperados por quitarme de encima el acoso telefónico de Jazztel es que he tenido que facilitar, claro, el número de teléfono fijo al que recibo las llamadas. A ver si esto les anima a llamar más...

Bueno, a partir de ahora las instrucciones, si vuelven a llamar a casa, son estas (veremos si funciona):

Cuando pregunten por el titular de la linea, decirles muy amablemente que un momento. Se va a por papel y boli y se apunta el número desde el que están llamando y la hora. Luego se le pide, también muy amablemente, el nombre y apellidos al teleoperador. Cuando esté todo apuntadito, se le explica que este número de teléfono y el titular de la linea figuran en la Lista Robinson de exclusión publicitaria. Como Fulanito de Tal, teleoperador al aparato, ha decidido ignorar mi voluntad de no ser molestada con publicidad, voy a interponer una denuncia con sus datos, número de teléfono desde donde llama y hora de la llamada. Y hasta luego.

Y claro, una vez amenazado, hay que cumplir. Se escribe el mail otra vez al defensor del usuario, ahora concretando aún más.

¿Servirá? Pues no se. Veremos.

Esta es, más o menos, la carta que he mandado al defensor del usuario:

"Les envío el presente correo para denunciar el interminable acoso telefónico que vengo sufriendo desde hace varios meses, llegando a recibir hasta 6 llamadas al día. Tengo una niña de 2 años con muchos problemas para dormir, y yo misma estoy embarazada de 8 meses y medio, con muchos más problemas para dormir. Pues bien, esta semana nos han despertado, tanto a mi hija como a mi, con llamadas entre las 9 y las 10:30 de la noche. A esas horas, en esta casa ya estamos durmiendo.  Estoy absolutamente indignada. 

Ivestigando por internet he visto que puedo mandaros este email. De todas maneras, seguiré investigando a ver si puedo formalizar una denuncia por alguna otra vía. Estoy harta de recibir llamadas de jazztel. Jamás optaré por una compañía que me molesta tanto, despierta a mi hija y contrata unos teleoperadores que presentan un comportamiento tan poco ético. 

Nº acosador: xxxxxxx

Mi nº de teléfono es el xxxxxx

Les solicito que tomen las medidas oportunas para que cese de una vez y para siempre este acoso telefónico.

Atentamente: "

Tres horas después de mandar los emails al defensor del usuario, me ha contestado esto:


Estimada Sra.,

En respuesta a su solicitud de ejercicio del derecho de oposición, y conforme a lo dispuesto en Ley Orgánica 15/1999, de 13 de diciembre, de Protección de Datos de Carácter Personal, le informamos que se ha procedido a la exclusión de sus datos personales del tratamiento con fines de publicidad o prospección comercial por parte de Jazztel.

Aprovechamos la ocasión para enviarle un cordial saludo.

Atentamente,


Defensor del Usuario
Marketing JAZZTEL  
Satisfacción del Cliente

c\Anabel Segura 11 - Edificio Albatros C
28108 Alcobendas (Madrid)


Por otro lado, les ha llegado un email desde la Lista Robinson, y me han contestado lo mismo. 

El mail que les ha llegado es este (que es el que he solicitado explícitamente desde la web de la lista Robinson).

A la atención de JAZZ TELECOM, S.A.

Mediante el presente e-mail, en caso de ser cliente o de haberles facilitado mis datos en alguna ocasión, les solicito no recibir llamadas de carácter publicitario de su entidad a los siguientes números de teléfono:
Mi número fijo.Mi número móvil. 
Por favor, en caso de que sea necesario, les ruego que se pongan en contacto conmigo a través de esta dirección de correo electrónico al objeto de que atiendan mi solicitud.
Reciban un cordial saludo

Y la respuesta que me han mandado, la misma que la del email al defensor del usuario.

Se supone que ya nunca jamás nos molestarán. No se si me lo creo...



martes, marzo 25, 2014

Brave Miss World







http://elpais.com/elpais/2014/03/24/gente/1395674714_383616.html



¿Sabes lo que pasa? Que en breve seré madre de dos niñas. Y la violencia sexual contra las mujeres me hace sufrir y desesperarme.



Linor Abargil le echó un par, se formó, y dedica su vida a ayudar a mujeres que han sido violadas.




jueves, marzo 20, 2014

Gente que pedalea por el mundo

Como es una aventura pendiente, no pierdo la costumbre de ir siguiendo blogs de gente que viaja por el mundo en bicicleta. Está claro que mis circunstancias no me lo permiten ni ahora, ni en una temporada. Pero la vida es larga, y pedalear es gratis. 

De momento, voy siguiendo a una chica inglesa que acaba de aterrizar en India, tras pedalear por el mundo árabe. Se llama Ruby, y escribe en un inglés accesible para mi. Me gusta bastante, explica las cosas sin tonterías y sin intentar convencer a nadie de nada. O al menos, eso me parece, en mi más que oxidada comprensión del inglés. Esta es su última entrada del blog, su llegada a Mumbai, India. La muchacha tiene un par bien puesto, ya te digo.

Durante unas semanas especialmente asquerosas de mi embarazo me sumergí en las aventuras de Em, que recorrió medio mundo en bici. Ya hace tiempo que llegó a su destino, pero no por eso sus aventuras pierden emoción. Este es su blog (ya hablé de ella hace tiempo). El poderme escapar de mi realidad vomitiva para irme a pedalear por Mongolia era un alivio importante. Esta chica me cayó bien.

Y hoy he descubierto otro blog, la mar de currao, de una parejita que se van de rulo por el mundo. Pablo (zaragozano) e Ilze (letona) dicen lo siguiente, de su proyecto: 

¡El 8 de Enero comenzamos a dar la vuelta al mundo en bicicleta desde Londres! Desde allí bajamos a Francia y bordeamos la costa Atlántica hasta España, donde daremos la vuelta a la Península para luego seguir en dirección a Asia y América.

A estos los he pillado a tiempo, les iré siguiendo de cerca (y muriéndome de envidia, claro). Salieron de Londres, recorrieron Francia y ahora van por Valencia. Creo que me van a gustar. Estos tampoco van predicando nada, que no soporto a los que se ponen en plan mesiánico.

El otro día encontré unos blogs de padres con hijos viajando por el mundo, y no veas qué angustia de gente. No hace falta que, para justificar tu decisión de recorrer el mundo con tus churumbeles, atentes a las formas "tradicionales" de educación, y nos dejes a los que batallamos con la rutina y las preinscripciones en la escuela del barrio a la altura del felpudo. No entiendo por qué siempre pasan estas cosas: los partidarios de unos y otros métodos en guerra irreconciliable, cuando la vida y el fluir de los acontecimientos nos va llevando, a veces bruscamente, a veces con suavidad, a variar los puntos de vista sobre casi todo. Y menos mal, que no hay nada peor que el creerse en posesión de la verdad absoluta. 

ABRO PARÉNTESIS
Y para muestra, un botón: visto a mi hija de rosa, ¡de rosa! y hasta la veo más mona en este color que en cualquier otro. Cuando estaba preñada de ella, y la gente me preguntaba que qué quería de regalo, les contestaba que lo que fuera, pero que no fuera rosa. ¡Y mira ahora! Y otra muestra: media vida sin tele, y renegando de ella, y ahora cuando mi hija acaba con mi paciencia le pongo a Bob Esponja (menudo ser imbécil) y ¡soy feliz! Ala, para que aprendamos a afirmar las cosas categóricamente. :)
CIERRO PARÉNTESIS

Algún día, ya lo tengo dicho y escrito por aquí, cargaré a mis churumbelas sobre ruedas y nos iremos a dar rulos por el mundo. El padre de ambas nunca se define, y eso que, con la de horas que dedica a dar pedales, tendría que animarme por activa y por pasiva y luchar por mantener vivo este proyecto biciclístico. Pero nunca acabo de tener claro si apoya estos planes, o prefiere que me quede cuidando a la descendencia mientras él sube y baja puertos en los Alpes. A ver si algún día lee esto y me pone, por escrito y de forma pública, su opinión al respecto. :D

Actualizacion: dos para que no se me olviden: http://unviajedecuento.weebly.com/ y  http://www.biciclown.com/

domingo, febrero 23, 2014

Cosas que no entiendo de algunos deportistas II


Visto el éxito del post nº 1 dedicado a las cosas extrañasque hacen los deportistas (o que me parecen extrañas a mí, al menos), he decidido lanzarme a la segunda parte. Porque temas, queridos, no me faltan. Los deportistas  fanáticos son una fuente inagotable de inspiración.

Antes de empezar, me volveré a poner pesadita con un tema: esto es mi opinión, y son cosas que yo no entiendo. Pero que cada uno siga con aquello que le hace feliz, sea escribir en un grupo de chat, sea mandar fotos de los macarrones a los colegas, sea nadar en el mar sin neopreno un 31 de diciembre, sea hincharse a decir sandeces, sea irse de vacaciones a una isla paradisíaca. Mientras no hagas daño a nadie, tu a tu rollo.

Hoy lo que voy a comentar que no entiendo son dos cosas:
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1- El postureo.

Este concepto se entiende muy fácilmente el día antes de un Ironman, en la feria del triatleta. Esto significa que se montan una serie de tiendecitas, o stands de exposición, donde se ofrecen todo tipo de productos interesantes para los triatletas: comida, ropa, complementos, zapatillas, neoprenos… Puede entrar a verlas cualquiera que pase por allí.

 Lo mejor es de estas exposiciones es sentarse a la sombra de una palmera con una birra en la mano a observar el personal. El postureo en estado puro. Los que al día siguiente van a competir (o no) se pasean por la zona con sus mejores galas, galas que tienen que mostrar a todo el público que el menda es un auténtico Ironman: la ropa, la gorra, las zapatillas, el tatuaje en el bíceps, las gafas, las medias de compresión, los calcetines…tooooodo lleva la marca Ironman, y si no se puede, pues la marca de algo muy relacionado. Lo del tatuaje es cierto, lo he visto yo misma: se tatúan el logo de Ironman.





Y yo me pregunto: ¿es necesario? ¿hace falta pregonar a los cuatro vientos la pasta que te has gastado en equipación de esa marca? Porque es lo único que pregonas. Yo entiendo que si fueras con una camiseta donde ponga que yo, Fulano de Tal, he participado en nosecuantos Ironmans y los he acabado con estas marcas, pues bueno, puedes usarla para flipar si eso es lo que te mola. Pero sólo por llevar la ropa de la marca sólo significa que te has gastado el dinero. Y nada más. Total, al día siguiente, suponiendo que hayas ido a competir en ese Ironman (y no sólo a lucir la ropa y al postureo) te las vas a ver con la cruda realidad. 

Serás mejor o peor triatleta en función de lo que hayas entrenado, pero la ropa que hayas lucido las horas anteriores, tu tatuaje en tu brazo y la gorra de tal marca no te van a ayudar. Es más, como hagas mucho el moñas, encima se van a chotear en tu cara. Tu imagínate que, después de lucir el palmito y el tatuaje por toda la feria (que la gente se queda con estas cosas, te lo digo), te retiras nada más empezar la bicicleta porque…( aquí puedes poner cualquiera de las excusas de la larga lista, pero mi favorita es) tienes una ruptura del 15 mal curada en el isquiotibial (que no sabes muy bien ni donde está situado).


Mira, puestos a fardar de equipación,  para que se fijen bien todos en ti y para que quede claro que TU VAS A PARTICIPAR EN ESE IRONMAN, lo mejor es que te pasees por la feria del triatleta con tu mono de triatleta, como ya tienes pensado. Encima de él, te pones bien cerrado el traje de neopreno (que eso si que cuesta una pasta, y no unos miserables calcetines técnicos), por supuesto con las gafas de nadar puestas sobre los ojos (otra pasta) y el gorro en la cabeza. Como el gorro es el que utilizarás mañana, pone claramente tu número de dorsal, así que no dejas lugar a dudas: tú vas  a participar en ese Ironman, y el resto de público de la feria aún lo tiene que demostrar. Puestos a fardar de la pasta que tienes, te echas la bici a la chepa (que eso si que te ha costado un cojón y medio), y serás el más guay de todos.

Arrieros somos, en definitiva.

2- El “yo soy más montañero que tu”.

Esto también tiene mucha miga. Dejaremos a los triatletas y nos vamos ahora a despellejar a los montañeros en todos sus palos: los suben paredes, los que suben montañas andando, los que lo hacen corriendo, los que lo hacen en bici. Da igual. Antes o después, sale la comparativa.

Puede ser que tu interlocutor sea más montañero que tú, o mucho peor, que lo sea desde hace más tiempo. Estas jodido, porque la manera de comparar una cosa y otra es tan subjetivo que te pierdes y no sabes qué responder. No es una medida estrictamente temporal: yo soy montañero desde hace más tiempo, pero ¿medido en qué? ¿en años? Faltaría más, me doblas la edad. Pero igual quién te lo dice es más joven que tú, entonces se trata de haber empezado antes. Pero haber empezado antes, ¿a qué? ¿vale con haber ido de excursión con tus papis cuando tenías 5 años a Aigüestortes para poder afirmar que eres montañero desde esa edad? ¿o quién marca el empezar el montañereo? Igual se mide en cantidad y no en calidad. En cantidad de ¿picos subidos? ¿paredes escaladas? ¿horas asegurando a la solana? ¿paseando la mochila? ¿Cómo cojones se mide el tiempo de dedicación a la montaña? Y si naciste en un pueblo de la montaña, ¿cuenta cada minuto que has pasado en él? ¿O tiene más mérito haber nacido en Barcelona city e irte al monte cada fin de semana que puedas, comiéndote un atasco de muerte a la ida y otro a la vuelta?

Y rizando ya el rizo, la gran frase aplicada al montañereo: yo estoy ya lo hacía antes de que se pusiera de moda. Entonces, mereces nuestra admiración eterna y nuestro más profundo respeto.
Es verdad que parece que ahora lo de correr por la montaña está de moda. Antes no lo hacía nadie, ahora las montañas están plagadas de gente que las recorre al trote. No se las causas, hay quién dice que es por la influencia de Kilian Jornet. Otros que hay tanto paro que algo tendrá que hacer la gente. Tampoco puedo valorar si esta moda es buena o no, aunque imagino que quién corre por la montaña la respeta y la va a cuidar. O al menos lo espero.

En definitiva, correr por la montaña se lleva. Pero claro, no es lo mismo empezar ahora, hace dos días, que hacerlo desde antes que se pusiera de moda. Si lo haces desde antes (tampoco tenemos claro la fecha a partir de la cual empezó a ser moda) pues mucho mejor, eres más montañero. Si lo haces desde después, pues no eres más que un gregario, un seguidor de la masa, una persona sin mérito ninguno. Y merecerás el desprecio de los auténticos, de los que si que si, de los buenos, de los grandes, de los que participaban en la Zegamacuando tu todavía te dedicabas a jugar con muñecas.


Mira si llegamos a ser gelipollas (como dice mi padre cuando se cabrea).