lunes, agosto 11, 2014

Pedalear por Euskadi: Recopilando información.

Parece que, por fin, lo voy a conseguir. Lo mio me está costando, y lo mio me va a costar dar pedales, al lado del ironman este y a tres meses de mi segunda cesárea. Pero las vacaciones son ahora, y no tienen la culpa de que yo haya parido a finales de Abril. Así que se hará lo que se pueda, que ya es mucho.

Mi hermana me pasó una pequeña encuesta, para recopilar información para uno de los artículos que escribe y publica en el Bavaro News (aquí, aquí y aquí, algunos de los artículos). En esta ocasión quería escribir sobre viajar con críos, y la mayor parte de las personas que respondimos a esa encuesta dijimos que la principal diferencia es que, con críos, hay que planificar. Mola montar viajes, pues se empieza a viajar en el sofá de casa y con el ordenador. Pero puede llegar a agobiar. 

Aprovechando el sueño de mis retoñas, aquí estoy, intentando no ceder a la tentación de comerme algo dulce (muerte al azúcar, y por extensión, a la lorza) y pensando en por donde discurrirán nuestros pasos. 

Una opción fácil  y asequible para ex-paridas recientes y con niños, son las vía verdes. En la web hay bastante información, y aunque las experiencias que he tenido con VV han estado demasiado masificadas, vamos a probar.  

1- Vía Verde del Plazaola.



La VV del Plazaola tiene muy buena pinta. Va de Lekumberri (Navarra) a Andoain (Gipuzkoa), muy cerca de Donosti. Tiene 42 km, varios túneles, va entre bosques y cuesta abajo. Tiene un furgoperfecto con una pinta excelente, con parque infantil y mesas para comer, en Berastegi. Y por lo que voy viendo en los mapas, igual la VV pasa por ahí mismo, con lo que muchísimo mejor. 

El plan es hacer la via cuesta abajo, y luego Iván se vuelve a por la autocaravana. O ya veremos. 

Más info:
2- Red de vías ciclistas de Gipuzkoa

La Diputación Foral de Gipuzkoa tiene un proyecto de red de vías ciclistas. Aquí se descarga el mapa en pdf. 


¿Qué es una vía ciclista?

Una vía ciclista es una vía de dominio público específicamente construida, acondicionada y señalizada para la circulación de bicicletas.

¿Qué es la Red de Vías Ciclistas de Gipuzkoa?

La Red de Vías Ciclistas de Gipuzkoa es la red de infraestructuras para el desarrollo de la movilidad no motorizada interurbana en Gipuzkoa y tiene por principal objeto el de dar servicio a los usuarios ciclistas que utilizan la bicicleta para sus desplazamientos cotidianos y de ocio-turismo.
La red está señalizada habitualmente con el nombre e imagen "Gipuzkoako Bidegorriak" y es de tipo mixto, es decir adopta distintas secciones tipo, dándose en muchas ocasiones la coexistencia de usuarios de la bicicleta con peatones y tráficos de baja intensidad de vehículos motorizados.

Esto está guay, pero me falta información. Porque no acabo de ver claro el tema de compartir la vía  con coches, y además, menuda caca de mapa. Pero aquí lo dejo. 
3- Vía verde del Urola

Esta va de Azpeitia a Legazpi. Son 22 km, así que con moral y el buche lleno, igual la podemos hacer de ida y vuelta. Tiene pinta de ser muy chula.
Y para dormir, un furgoperfecto en Legazpi, con macro-parque infantil. Eo eo cachondeo!
4- Evidia de la chunga
Con Nàdia enganchada a la teta, se ha acabado lo de investigar activamente. Así que me he tragado algunos videos de esta página de una pareja con dos churrumbeles, que viaja por el mundo tan pichi. 
Pero a lo que vamos. ¡Mamá!, mira, esta es la vuelta a Euskadi. El track del recorrido.

Las Landas en bici. Yo tengo varias guías sobre esto.

Y otra, llanita, por Àlava
Y otra, de otra gente, por si aca. Y otra.

Será por rutas para pedalear...

La del Cid, que empieza al laíco de casa.

Y ya a saco, en el mundo mundial.


domingo, agosto 10, 2014

Karl Ove apellido inpronunciable

Este libro no me está volviendo loca, pero me gusta de una forma un poquito adictiva. Lo leo con el ebook cada vez que le doy teta a Nàdia, tumbada en la cama, para que ella se duerma. Tengo un nuevo ebook que me permite leer en la oscuridad, y creo que es el mejor regalo que se puede hacer a un bebé recién nacido. Nada de ropita monísima (que seguro que tiene a montones). Un ebook para que su madre pueda leer en la oscuridad y pañales a kilos.

Bueno, pues me estoy leyendo al muchacho este. Me fascinan los paisajes de la Noruega invernal, y me tiene flipada la frialdad con la que se tratan entre ellos, incluso entre miembros de la misma familia.

El tipo está atormentado a más no poder, por cierto.

Me está gustando, pero sin estridencias.

Aquí, información algo más erudita sobre el tipo. Knausgard, no veas. La muerte del padre, se llama el libro, el primero de un total de 6 ó 7. No se si me dará para tanto la flipadez con el paisaje noruego. 


El tipo da miedito. 

viernes, agosto 08, 2014

Retomando la actividad

Desde el 25 de Abril hasta ahora nos han pasado unas cuantas cosas complicadas. Una ya la he explicado aquí, el tema del desalojo de mi piso. Pero hay más cosas. En breve me pongo y lo escribo, que si hago eso con las cosas malas, se me salen de la cabeza y no me atormentan más. Una terapia, esto de escribir.

Por fin hemos vuelto a casa. Hemos estado en la casa de mis padres y en la de mi suegra. Por el gusto de verlos, y para resolver además otras cuestiones. 

Pero ya estamos en casa. Por poco tiempo, porque nos hemos decidido, después de mucho meditar, y nos vamos los 4 con la autocaravana a dar una vueltecita por ahí, que incluye pasar por mi adorado Euskadi y celebrar así que por esas tierras gestamos a Nàdia. 

Y con todo esto, parece que retomo cierta actividad física. Estoy hecha un higo, lo del embarazo y los partos complicados no ayudan a estar como una gacela, pero bueno, más mérito tendrá. He empezado a nadar otra vez y he empezado a montar en bici. Oye, qué felicidad. 

Lo de la piscina es lo mejor del mundo. Ahora en verano, en Cambrils y al mediodía, no hay ni el Tato. Con lo que nado, y me olvido de todo, hasta de contar largos. Me centro en procurar nadar mejor, Iván me ha corregido varias cosas, pero ahora tengo que ser capaz de hacerlo bien sin pensarlo cada vez, interiorizar los gestos. Así es más entretenido. 

Y hoy ya me he vuelto loca, y esta tarde he quedado con los locates de los másters para ir a nadar al mar. Con el nuevo circuito de boyas me parece que mi retirada en caso de conflicto será más fácil. ¡Y se viene una amigacha a probar! Estoy tan entusiasmada que llevo puesto el bañador desde las 11 de la mañana, por si acaso. :p

Lo de la bici, es un paso más hacia mi objetivo final, que es largarme con mis dos niñas y (opcional) Iván a recorrer el mundo en bici. Opcional, porque aún no ha confirmado por escrito su inclusión en este proyecto. Ayer hicimos una prueba. Fue bien, por el carril bici, mientras yo pedaleaba Iván iba corriendo al lado. Sudé como un gorrino, pero me emocionó ver cómo Ivet iba entreteniendo a Nàdia: le explicaba cosas y le cantaba una versión muy particular de "vamos de paseo, con el coche feeeeo". Las dos tan contentas. El único problema es que el carril bici no tiene rebajes cuando cruza una calle, es decir, que cruzar una calle supone pillar dos baches, uno para entrar y otro para salir, y mis dos hijas iban dando unos brincos que pa qué. Pero felices y la mar de entretenidas. 



En septiembre, cuando empiece otra vez la rutina y definitivamente nos estemos aquí quietecitos, me gustaría estar en condiciones de volver a entrenar con los másters, salir a correr (o sucedáneo) de vez en cuando, y retomar el yoga, que he encontrado un sitio por aquí con buena pinta. Tengo más moral que el Alcoyano, lo sé. No en vano mi tía Isabel es de Alcoi. 

viernes, agosto 01, 2014

Hablemos de sexo

Tendré que cambiar de tema, porque cuando entro aquí y veo a Ivet llorando se me retuerce el alma a más no poder, y como dice mi madre, "tú no puedes estresarte que estás criando". 

Me he leído últimamente dos artículos muy interesantes sobre sexualidad. Especialmente me ha hecho reflexionar sobre el nombre de los genitales: Y es verdad, 

"La última aclaración es del término genitales. Ni zona íntima, ni ahí abajo, ni mis partes, ni muchísimo menos, sexo. Ya si reducimos sexualidad a penetración y sexo a genitales, apaga y vámonos. Los genitales se llaman genitales. En casa, como si queréis llamarlos Juanito Banana y Muffin del Amor (hoy estoy creativa oye), pero se llaman genitales." de matronaonline


Y es verdad, a mi hija le digo que tiene "chichi". Y cuando me he parado a pensarlo, ¡qué cutre y qué patética soy!. Tampoco se trata de hacerle una disección de todos los componentes de los genitales cuando la pobre aún no sabe cómo se llama el trozo de pierna que va de la rodilla a la cadera (yo también dudo, con tanto bilingüismo he oído referirse a ese trozo de pata como "cujas"). Pero en lugar de chichi, genitales. No es difícil.

El segundo artículo no logro encontrarlo. La información en facebook es demasiado efímera, pero lo he sacado de "a mighty girl". Habla de como dar el poder e información a los niños y a las niñas, para que no dejen que nadie les someta a ningún tipo de agresión sexual. Que también incluye una mirada guarrona, o un toqueteo. Los datos son escalofriantes, la verdad. Hay que enseñarles, desde los 2 años según esta web, a que nadie, NADIE debe tocarles los genitales. No nos pongamos dramáticos, si se hacen caca en el cole no les van a dejar con la plasta en el culo, pero vamos, que empiecen a entender que hay cosas que sólo las tocan quienes ellos, o ellas en mi caso, se dejen.

Y tres anécdotas al respecto:

1- a mi padre, médico de familia, le ha ido gente a la consulta con problemas "ahí baix", con picores en la "vajilla" y en el "nano". A vore si m'entens...

2- Hace años una alumnita me confesó que su tío abusaba sexualmente de ella. Horrorizada lo comenté con mis amigas, y dos de ellas me explicaron que de pequeñas tuvieron experiencias similares con los hijos de la mujer que las cuidaba. Y una vivía en Barcelona y la otra en Castellón, es decir, que el hijo era un chico distinto en cada caso. Ambas lo resolvieron contándoselo a sus madres. Una madre intervino a saco, la otra le dijo a su hija que era ELLA la que lo debía resolver, plantando cara al agresor y diciéndole que la dejara en paz. Y lo consiguió. Ole por esa madre. Yo creo que no tendría tanta cabeza, directamente sacaría el cuchillo jamonero y le cortaría la polla los genitales al guarro. 

3- Otra alumna, de Madrid, me confesó estar muy preocupada porque creía que estaba embarazada. Tenía 13 años la muchacha. Cuando le pregunté con mucho tacto el motivo de su sospecha, me dijo que se había sentado en el regazo de su novio. ¿Ya está? Si, profe, me dijo con mucha vergüenza. Peeeero, a ver, ¿llevabais ropa?. Me miró indignada ¡pues claro, profe! ¿qué te piensas? 

Pienso que hay muuuucho que hacer, la verdad. Así que ole por las iniciativas pedagógicas como la matronaonline o la mighty girl

sábado, julio 19, 2014

La solución final israelita.

Una foto. Una puta foto. Y me he quedado devastada. Bombardeada. Y jodida.

Hoy ha sido un día maravilloso. Pero he tenido que mirar el facebook antes de irme a dormir. Y he visto una foto de una niña llorando, y me he imaginado el resto. He visto, así por encima, que estaba relacionado con Palestina. Y no me puedo dormir.

Porque esa niña se parece a Ivet. Porque esa niña podría ser Ivet. Llorando. Porque podría ser su casa la bombardeada, sus padres los muertos, su destino truncado, su inocencia perdida, su vida una puta mierda a partir del momento en el que los israelitas decidieron aplicar lo que parece ser la solución final al conflicto. Tantos años de negociaciones, y nosotros sin darnos cuenta que este problema se acaba, como bien saben ellos, cuando arrasen Palestina y acaben con todos, absolutamente todos sus habitantes. Claro, la solución final, una idea que tuvo hace algunos años otro eminente estratega.

Por eso, el ejército mejor preparado del mundo no puede evitar dirigir su furia contra las mujeres y los niños. Sin querer se los carga. Como si no pasase nada. Y realmente, no pasa nada. ¿Qué? ¿Vamos a dejar de hacer algo porque haya una niña que se parece a Ivet que llora porque se ha quedado solita en el mundo, un mundo donde caen bombas?

Me muero de la pena, y todo por una historia tonta que me he inventado yo solita. Porque a los palestinos, tan acostumbrados como están a que les jodan vivos, no les importa que esa niña llore.


Mira que soy imbécil. Si todo es mentira. Si Ivet está durmiendo plácidamente en su camita de princesas, en un mundo donde no se mueren las madres de un bombazo. 

Esta es la foto. 

Y se trata de una petición del Avaaz para intentar otra vía para frenar el conflicto. ¿Útil? No lo sé, la verdad. Pero menos útil me parece no hacer nada. 

miércoles, julio 16, 2014

El dia que mi abuela conoció a Julio Anguita

Decir que son amigos íntimos igual es exagerar, por aquello de que uno es republicano y la otra, de vez en cuando, habla de los “gloriosos años de Franco”. Así que lo que lo vamos a dejar en “amigos”.

Estábamos nosotros el verano pasado por Asturias, alquilados en una casita rural tan mona como inaccesible, cuando se nos planteó la necesidad de ir a comprar. Y en Arriondas, localidad cercana, había un Mercadona. Y p’allá que nos fuimos.

Me encontraba sopesando la calidad de unos tomates, tarea a la que me entrego con pasión, cuando levanté la vista y mi mirada se cruzó con la de un tipo que se parecía sorprendentemente a Julio Anguita y que sopesaba la calidad de las acelgas con similar pasión. Y que me mantuvo la mirada. En ese momento no supe si era porque pensaba que había ligado o porque está acostumbrado a que la gente se dé codazos a su paso y diga “mira, mira, un famoso” (sin saber por qué es famoso el pobre).

Como soy una chica muy discreta, me fui a por Iván (que andaba pensando un melón) y le susurré: “mira cómo se parece ese de ahí a Julio Anguita.

Iván se giró a la velocidad del rayo verde, y si, era ÉL. Le abordó entusiasmado, le estrechó la mano, le habló de lo mucho que admiraba su trayectoria profesional… El otro ponía cara de pollo del Pryca (actualmente llamado Carrefour). Le agradeció cortésmente sus muestras de cariño republicano, y se lo quitó de encima para irse a comparar el precio de los botes de tomate frito (supongo que para disimular, que él debe saber que el mejor tomate frito es el de la marca Hyda).

Volvió Iván muy ufano, encantado de su encuentro y su charla política con un intelectual de prestigio, que duró entre medio y un minuto. Y estuvo dando la chapa con el tema el resto de compra en el Mercadona (y parte del verano).

Mi abuela, ajena al suceso, se dedicaba a elegir un buen queso. Aquí demuestra su inocencia, ella pensaba que en Asturias lo mejor es un Cabrales, pero estaba convencida de que a mi dulce hija, que en esa época rondaba los 2 años, no le iba a gustar. La cara que puso cuando la vio paladear con deleite tostadas con Cabrales fue un poema.

Digo, pues, que estaba la abuela comprando queso. Y no se enteró del encuentro entre los dos eminentes. Hasta que el destino quiso que nos lo volviéramos a encontrar, esta vez en la caja para pagar. Ya nos íbamos, cuando le dije a la abuela que ese que estaba metiendo la compra en las bolsas era Julio Anguita. La cara que puso mi abuela fue la misma que puso al ver a mi hija comiendo Cabrales. Y p’allá que se fue, con todo su tronío y su arte. Le tocó la espalda,  y cuando el buen hombre se giró, le soltó con ese vozarrón que tiene:

¡Está usté tan guapo como siempre!”.

Julio Anguita se echó a reír, encantado con el piropo.

Señora, porque estamos donde estamos, que si no le invitaba a un café. ¡Muchas gracias!

Y se fueron tan contentos los dos.

Conclusión: háblale de su trayectoria profesional con cara de admiración, que te dará las gracias cortésmente y con cara de pollo de Pryca (ahora Carrefour). Llámale guapo, y le harás el hombre más feliz del mundo.

Aquí se les ve, celebrando su amistad y brindando con cava.

miércoles, julio 09, 2014

Cómo deshacerme de una inquilina que no paga

Lo de los desalojos es un drama, pero lo que voy a contar aquí es un dramón. Y perdonen ustedes si me pongo soez. 

Al lio. Es largo y complicado.

Tengo yo un estudio monísimo en el centro de Castellón. Bueno, lo tengo al 50%, el resto es aún del banco, al que le estaré pagando la hipoteca unos añitos más. Es un estudio con una sola habitación, en la finca adyacente a la de mis padres y mi abuela.

Como ni cabemos ya allí, ni por supuesto vivimos en Castellón, lo llevo alquilando desde hace muchos años. Y mi suerte con los inquilinos ha ido en declive, demostrando que es cierta la frase de un programa de esos donde te reforman la casa y te la dejan niqueladita: “la calidad de los inquilinos viene determinada por la calidad de la vivienda”. A medida que han pasado los años y la gente por mi casa, ésta está más trotadilla: haría falta una mano de pintura, por ejemplo, pero PASO de invertir en un inmueble que, aunque alquilado, me sigue chupando pasta cada mes. Los gastos superan a los beneficios.

Bueno, al lío: en noviembre se lo alquilé a una chica que me dio muy buen rollo (menuda intuición de mierda tengo). Tatuada de arriba abajo, con media cabeza rapada y lesbiana. Trabajaba en el Primark. Me agradeció mucho que no cediera a los prejuicios por su aspecto físico, y por el hecho de ser una mujer joven, y se lo alquilase. Me hinchó el ego con lo enrolladita que soy. Enrolladita y gilipollas, añado yo.

Noviembre y la fianza los cobré en mano. Diciembre me lo ingresó en 3 pagos de 100 € cada uno. Y nunca más me volvió a pagar ni un jurel. Puse la luz y el agua a su nombre, pero, CRASO ERROR, no cambié la titularidad de ambos suministros. Claro, no ha pagado ni una factura, y en su cuenta corriente, la que facilitó entonces, no hay pasta.

Enero, Febrero y Marzo sin cobrar. Conversaciones del buen rollo, donde me juraba que me iba a pagar, pero que le habían echado de Primark sin pagarle (pobre víctima de la sociedad prejuiciosa y capitalista). Para Marzo, y preñada de 8 meses, me harté. Busqué por internet qué hay que hacer para resolver esto, y encontré que le tenía que mandar un burofax. Y eso hice. Le daba 1 mes para pagarme, o iniciaba los trámites de desahucio. Por supuesto, no pagó. E inicié los trámites de desahucio, que consistieron en contactar con un abogado y un procurador (de Castellón), soltarles 1000 €, firmar unos poderes notariales al abogado para que pueda actuar en mi nombre y ponerme de parto. En efecto, este tema me puso a parir, y 4 días después de contactar con el abogado, nació mi niña bonita. 34 horas de parto, una cesárea y un horror, que ya explicaré por aquí cuando reúna fuerzas. Ahora, mi niña está estupenda, y yo ahora también.

Mi abogado (esta frase me encanta, “¡hablaré con mi abogado!”con tonito de amenaza), me dijo que no volviera a preocuparme de este tema, que me dedicase a disfrutar de mi maternidad y que ya me iría informando. Que ni apareciera por el piso, ni hablase con la inquilina BAJO NINGÚN CONCEPTO. El muchacho se puso las pilas, y a finales de mayo estaba presentada la demanda. En ella le reclama que abandone el piso y que me pague todas las mensualidades que me debe, así como las facturas de luz y agua pendientes. Y a esperar.

Hace poco salió la fecha de desahucio: 9 de septiembre. Hasta entonces, esta perraca puede vivir en mi casa gratis. Así va la justicia. Y por supuesto, cuando salga el juicio se declarará insolvente, y yo no voy a recuperar ni un duro. Se puede vivir gratis en domicilio ajeno por la cara.

En estas estábamos cuando mi querida madre se encontró una nota debajo de la puerta. En ella, decía que la policía local, y concretamente UPROMA quería contactar conmigo. La pobre se llevó un susto de 3 pares de cojones, porque no sabía que es eso de Uproma. Llamé. Y del cabreo que pillé se me quedó el cuello contracturado y torcido como la madre del rey (bueno, del exrey que sigue siendo rey, ya me entiendes).

Uproma es la unidad de bienestar animal, que ha resultado ser mucho más importante que el bienestar humano, o el bienestar de la propietaria del inmueble. El simpático agente que me cogió el teléfono, Vicente, me explicó que la hijaputa de mi inquilina ha abandonado la vivienda. Pero se ha dejado abandonados en la misma a un perro y dos gatos. Estos limpios y bienolientes animalitos llevan allí, solitos, cerca de dos meses. La hijaputurcia dejó un chico encargado de darles de comer y de beber (y no de pasearlos, parece ser). Le dijo que en una semana volvería a por ellos, pero al cabo de un mes y medio de no aparecer y no responder a las llamadas del pobre chico, éste se desesperó y decidió hacer algo. No debe ser muy listo, porque en lugar de llamar a la policía, se fue a la peluquería que hay en los bajos del edificio a pedir ayuda. La peluquera, Ana, que casualmente es la peluquera de mi abuela, le mandó a la zapatería de la esquina (otra idea genial). Pero casualmente, la de la zapatería tiene una sobrina que trabaja en la protectora, y ésta se cabreó tanto con esta historia y con el sufrimiento de los pobres animalitos que puso una denuncia. Y esa denuncia llegó al agente Vicente, que se fue a mi piso a ver qué pasaba. Lo que pasaba es que nadie le abrió la puerta (claro), pero oyó el ladrido triste y desconsolado del perro, ladrido que los vecinos llevan oyendo y aguantando (y cagándose en su puta madre) durante unos meses. Vicente investigó, se enteró de quién era la propietaria del inmueble (yo misma), encontró la casa de mis padres, y me dejó la nota. Y esto ocurrió un viernes, es importante recordar este dato. El 27 de junio para más datos.

Cuando mi madre encontró la nota era lunes, dos días después de que Vicente comprobase que había perro en mi casa. 30 de Junio, concretamente.  Cuando le llamé y me contó esta historieta, mi cabreo alcanzó cotas máximas. Bueno, no me lo contó todo. Lo de la peluquería y la zapatería lo omitió, pero ya se informó la superdetective que tengo por abuela, un día que fue a ponerse el tinte.

Vicente quería saber el teléfono de la hijaputurruza. Se lo di. La llamó, y la muy perraca le dijo que ya había dejado el piso hacía meses, que me lo había comunicado (mentira podrida) y que el perro de los cojones lo tenía ella. Vicente me volvió a llamar, me explicó que el puto perro estaba en buenas manos y que él daba el caso por cerrado.

Pero yo no, claro. Esa tipeja miente más que pestañea, y su palabra no vale para nada. Así que existe la posibilidad que en mi hogar, cómodamente tumbado en mi sofá, haya un cadáver de perro y dos de gato. Cadáveres, ya que no ladra el bicho cuando alguien llama a la puerta. Puede ser que entre la visita de Vicente del viernes y la conversación del lunes, la hijaperraca hubiera recuperado a sus queridísimos animales. O no, puede ser que los bichos estén fiambre y ella haya mentido a la poli para no meterse en un lío.

Cogí mi cabreo y a mis hijas y nos largamos a Castellón. Fuimos al mi piso, del que tengo llaves pero al que no puedo entrar bajo ningún concepto (porque sería allanamiento de morada, tócate los cojones). Nadie abrió la puerta, el perro no ladró, pero el hedor que se respiraba desde el rellano me provocó nauseas. En defensa del fiambre he de decir que olía a meados de gato y a mierdecilla en general, pero no a perro muerto. Un perro muerto huele muy muy muy muy mal. 

Con las llaves en la mano, el riesgo de perro y gato muerto y mi piso abandonado a su suerte (según dijo la puta inquilina), ¿qué hago? ¿me salto la ley y entro a ver si ya han empezado a criarse gusanos en mi sofá y champiñones por las paredes? ¿O cumplo la ley que protege a mi querida inquilina y me estoy quietecita hasta el 9 de septiembre, fecha del desalojo? Hagan sus cábalas, señores, y díganme qué hubiera hecho.

Lo que hice fue llamar a Vicente y decirle que el rellano apestaba a mierda. Vino enseguida, olfateó y me dijo que sí, que olía mal pero tampoco mucho. Claro que podría ser que los bichos estuvieran muertos, la puerta de la habitación cerrada, y no se oliese hasta que entráramos a investigar, que ya les ha pasado a ellos, que se las han visto de todos los colores. Me puse trágica y el muchacho pidió una segunda opinión. Llamó a otra patrulla, que vino a olisquear el quicio de la puerta de mi piso. Lejos de sorprenderse ante tan inesperada petición (“¿puedes olisquear aquí, esta puerta, por favor?”) los dos agentes se entregaron a la labor con regocijo, y la conclusión fue: aquí huele a meados de gato.

Vicente me explicó que iba a redactar un informe a Sanidad, alertando del riesgo para la salud pública que los presuntos fiambres implicaban para la comunidad de vecinos. Con él esperaba presionar a la jueza para que me permitiese entrar, retirar los cadáveres y limpiar la casa con esmero. Esa labor me corresponde a mí, claro, propietaria del piso. Y no a la dueña de los bichos, que vete a saber donde está (ella le dijo a Vicente que en Madrid).

Mientras tanto, llamé a las empresas suministradoras de luz y agua. La luz cortada desde finales de mayo. El agua me la cortaban ese mismo día. Las facturas me corresponde a mí pagarlas, y ya le pediré a la inquilina cuentas. 500 € que se fueron destinadas a esto. Mi cabreo sobrepasa los límites del bien y del mal. Pero bien empleado me está, por ser representante de esta sociedad opresora.

¿Qué resolvió su Señoría? Que no tengo derecho a entrar en el piso de la hijaputa, no tengo derecho a entrar en MI casa, que sería allanamiento de morada. A esperar al 9 de septiembre. El fiambre del perro nos recibirá cantando bulerías, y los gatos de palmeros.

Indignada estoy. Llegados a este punto, se me abren cuatro caminos:


1-     Retiro la demanda de desahucio y recupero mi piso. Entro a ver qué cojones me encuentro, y doy toda esta pasta por perdida.

2- Me tomo la justicia por mi mano, entro y limpio, antes de que se caiga la casa abajo con la invasión de gusanos. Si la inquilina me pilla, me demanda por allanamiento de morada y se me cae el pelo. Pierdo el puto juicio y no sólo no recupero la pasta, si no que me toca pagarle a la pobrecita una indemnización (y luego me toca limpiar su mierda, claro)

3- Explico la papeleta a los vecinos, y ellos, conscientes del grave riesgo para su salud, se dedican a presentar instancias al ayuntamiento, con el fin de presionar a la jueza para que me permita entrar a limpiar.

4- Me espero al 9 de septiembre, y que les den por donde amargan los pepinos a los fiambres, los vecinos y la cofradía de gusanos y cucarachas.


Sea como fuere, cuando pueda entrar al piso lo limpiaré, tiraré los muebles (me imagino que deben estar finos, después de convivir con 3 bichos durante 2 meses), pintaré el piso, cambiaré la cerradura y lo dejaré chapado hasta que lo venda, o hasta que alguien de mucha confianza se decida a alquilarlo y jure que no me dará problemas. Pero se lo haré jurar con la mano derecha sobre el "Surfer Rosa", un disco de Pixies que tengo en vinilo. 

Las opciones 1 y 2 están descartadas, que ya está bien de cachondeo. Si puedo recuperar algo del dinero que esta malnacida me ha hecho pagar, bueno será.

Intenté la 3. Me fui a buscar los modelos de instancia para que lo rellenasen los vecinos, a las oficinas de la policía local. Aparca, baja el carro de la niña, monta a la niña, vete a la oficina, descubre que la han cambiado de ubicación, vuelve al coche, monta a la niña en la sillita del coche, desmonta el carro, mételo en el portamaletas, busca con el googlemaps cómo llegar, conduce, encuentra sitio para aparcar, aparca, el carro, la niña, llega a la puerta y descubre que eso es policia nacional, que el googlemaps te ha hecho una pirula, vuelve al coche, carro, niña, coche, conduce, encuentra sitio para aparcar, aparca, carro, coche, niña... Encontré las putas instancias en el ayuntamiento, coche, carro, niña, conduce, aparca, luego me fui al administrador de fincas, carro, coche, niña, luego por fin a hablar con los vecinos, aparca, carro, coche, niña...

 Dejé a la bebé con mi abuela en la cafetería de abajo, y me dediqué a llamar a las puertas. Expliqué la situación a varios vecinos, que han mostrado escaso interés. Volví a por mi niña cuando me llamó mi abuela, que la niña tenía hambre. Y entonces, al ir a cogerla del carrito, ¡oh cielos! me crujió la espalda y me he quedado pillada. Un lumbago, o una contractura, o en definitiva, una tocada de cojones a dos manos. Así que he descartado la opción 3, yo ya no me paseo más por este tema, ni puteo a mi hija llevándomela a estas aventuras, cochecarroniñaaparca.

Ahora estoy a merced del Ibuprofeno. Mis padres me ayudan todo lo que pueden, para conseguir que me pueda volver a enderezar. Mis hijas contribuyen como pueden, haciendo de niñas. Iván está en Cambrils currando.

Y a partir de 9 de septiembre publicaré aquí lo que me encuentre al abrir la puerta, y el nombre de la perraca esta que es mi inquilina. Para que ningún otro pardillo pique, como yo he picado.

sábado, mayo 03, 2014

Del buen rollo

Llegó el parto, y con él, una nueva etapa. Tanta emoción se agrupa en mi costado, que tendré que empezar a escribir (si no quiero que me duela el aliento de contenerla). Poco a poco, aún tengo que recomponerme.

Mi niña pequeña duerme y yo creo que me va a explotar algo por dentro de tanto como la quiero. Con ella en el regazo he descubierto a esta chica pelirroja, y creo que es un buen rollo digno de inagurar la nueva etiqueta del blog: Nàdia.

Mi niña mayor, de repente, es tan mayor...



Esta chica se llama Chlöe Howl y me encanta.