Mi famoso perro asesino, el pitbull de tres meses, está llorando en su camita pegada a la chimenea. Gime y gime, con el llanto de cachorro que está a punto de cambiar la voz, así que es un lamento infantil del que a veces se escapa alguna nota de perro adulto. Perro adulto desconsolado.
Aprovechando la ausencia de mi lover, el chucho y yo estamos escuchando Sabina. Fuera, donde viven mis dos recias gallinas, llueve a cántaros. Hace mucho frío. Nura ha decidido compartir este rato de intimidad con nosotros. Aquí estamos los tres, escuchando "y la vida siguió como siguen las cosas que no tienen mucho sentido, una vez me contó un amigo común que la vio donde habita el olvido"
Así que mi perro asesino, a pesar de la fama que le precede, tiene su corazón sensible y se emociona con las letras tristes de las canciones de amores rotos. O eso, o que llora porque le acabo de duchar, y eso le quita su olor viril de chucho maloliente.
¿Alguien se ha leído el cuento más triste del mundo? Se llama "El reincidente" y es de Sanchez Ferlosio. Está aquí. Pues veo lloriquear a mi chucho escuchando canciones tristes, y me acuerdo de ese lobo condenado, por lobo.
Esta noche han bajado la temperaturas muchísimo. Y hemos podido constatar que:
A la Nuretaplim, ella duerme panza arriba tirada debajo de un pino.
A las gallinas, plim también. Yo las daba por muertas, pero no, siguen vivitas y cacareando.
El Lola-lover entra y sale de la casa buscando llenya tan contento.
Orco está sepultado bajo una manta de matrimonio, tumbado en el sofá. No se mueve. Creo que hemos perdido al pitbul.
Ni las gallinas ni Nura han demostrado el menos interés al ver que sus respectivos pocitos de agua están congelados. Así que concluyo que lo de interesarse por los cambios de estado de los líquidos es exclusivo de los que pasan frío (esto es, humanas y pitbuls).
Aquí tenemos un video de un pitbul con demostrado interés termodinámico.
# Andorra (14 de desembre). Auditori Nacional d'Andorra a Ordino. 22 h. Gratuït # Sabadell (15 de desembre). Auditori Caixa Sabadell. 20 h. Entrada: 5 € # Olot (17 de desembre).Casal Marià. 21 h. Entrada: 5 € # Sabadell (19 de desembre). La Panxa del Bou, 21:00h. Entrada: 5 €
Hoy hemos ido a participar en una carrera en la Riera de Gaià. El recorrido ha sido precioso, por pistas forestales y algún tramo de caminillos. Entre pinos, con barro hasta las orejas, lloviendo y a muy pocos grados.
Peeeeeeeeeeeeero, a pesar de la belleza del recorrido y de la armonía reinante, ha sido lo que podríamos denominar el timo de la estampita. Resulta que esto de correr por el monte se ha convertido en un lucrativo negocio, y los corredores somos tan tontos como cualquier otro consumidor compulsivo. Nos hemos apuntado unos cuantos a esta carrera, 344 según la web. Normalmente estas carreras se llenan de gente, se agotan las dorsales, y en este caso, aún quedaban unos cuantos hasta llegar al máximo previsto, 500. Algo falla.
Y si, algo ha fallado. Nos han hecho soltar 14€. A cambio, hemos podido correr (para correr por el monte no hace falta pagar, ¿no?), por unos caminos preciosos que en ningún momento han cruzado carreteras, con lo que el tráfico no se ha tenido que cortar. Hemos tenido varios avituallamientos, creo que 3, y en ellos nos han dado agua. Sólo agua. Y en el segundo, las dos chicas voluntarias no se han organizado bien y el que iba a ser mi vaso de agua ha acabado en el suelo. Al llegara meta, una bolsita con una botella de agua y otra de Gatorade, cuatro papeles de propaganda y un bocadillo de pan con una salchicha tipo frankfurt y nada en el pan.(ni un poquito de tumaca, ni un chorrito de aceite). Y si querías algo que agilizase el tránsito de la bola de pan con salchicha hacia el estómago vacío, un chorrazo de Ketchup y andando. Vamos, la mar de sano y nutritivo, especial para deportistas. El bocadillo estaba exactamente a la temperatura ambiente, que rondaba los 2ºC. Y por más que el Xavi ha suplicado un caldito, nos hemos quedado con las ganas.
Nos han regalado una camiseta de algodón (extremadamente técnica) con propaganda de la marca organizadora.
No he ido a ver las duchas, pero me han explicado que había que referirse a ella en singular, la ducha (una para 344 corredores). La temperatura del agua, similar a la del bocadillo. Un gustito para el cuerpo del corredor que viene sudado, empapado por la lluvia y aterido por el frío, con barro por todas partes y, en mi caso, con una menstruación la mar de agradable a la par que abundante.
En resumen:
Nos hemos embarrado.
Nos hemos empapado.
Nos hemos congelado.
No nos hemos duchado.
Nos hemos comido con hambre canina un bocadillo de mierda
Nos hemos bebido un agüita.
Nos nos ha tocado nada en el sorteo.
Y nos hemos ido a casa, que llueve.
En resumen: jamás me vuelven a pillar en un renuncio. Esto ha sido un timo gordo.
Pues ya he corrido una media maratón, y he salido viva y llenita de dolores.
El viernes nos fuimos a Calpe en cuanto salí del instituto. La familia gitana, con los dos perros en el portamaletas, y las maletas en los asientos traseros. Ambientados con el agradable olor del pienso perruno, y oyendo de vez en cuando a Orco cantar al compás de la música de la radio, o ladrar a su amigo Wario (con el que juega muchas veces y que nadie más que él puede ver, cosas de críos).
En Calpe recogimos las llaves de la mansión, y nos instalamos. La casa tenía un objeto pasmoso: ¡una tele! La vimos alborozados durante una media hora. Al rato llegaron los Limones con su niña, nos tomamos unos vermuts de Falset y a dormir.
El Lola-lover se fue el sábado con unos amigos de Reus a subir una vía en el Peñón, una combinación de la “manuel” con “la línea mágica”. Y nosotros nos fuimos a Llíber, que es una escuela la mar de agradable y con un acceso estupendo. Allí acudieron la Chini, Manu e Iván. Yo escalé exactamente vía y media, pero estuve pateando por allí con los perros durante unas horitas. Para engrasar articulaciones. :D
El domingo nos largamos a Algemesí, que estaba a un paseo de Calpe, a correr la mitja marató del Samaruc. Por lo que pone en la web, información que me convenció de que esta mitja era “nuestra” mitja, esta carrera atraviesa la reserva natural que le da nombre, donde se intenta recuperar al Samaruc, pececillo endémico de camino a la extinción. Y esto, en la Albufera. Con todos estos datos, me había imaginado un lugar precioso, por el que correr debía ser un placer. Y, en el colmo de la ingenuidad, pensaba que sería una carrera sobre tierra.
El pistoletazo de salida fue dado cuando aún íbamos corriendo hacia la zona de salida. Es decir, llegamos tarde. Pero también le pasó algo similar a Perico Delgado, y eso no menoscaba su valía. Gracias al ataque que nos entró al ser conscientes de nuestro retraso, hicimos el world record de velocidad en 100 metros lisos y conseguimos llegar cuando todavía quedaban corredores por salir, que se cachondearon bastante a nuestra costa (y con razón). Bueno, más a mi costa, porque el Lola-lover salió como alma que lleva el diablo, y no se le volvió a ver hasta 1 hora 23 minutos más tarde, en el mismo sitio.
La media me moló, pero no precisamente por la belleza del recorrido. Caminos de asfalto, entre naranjos. Durante al menos 5 kilómetros corrimos paralelos a la autopista, y la pasamos por debajo en varias ocasiones. Supongo que lo de ecológico se referiría a que esta carrera permite observar el impacto ambiental de las grandes vías de circulación sobre los campos de cítricos. Pasamos por encima de algún canal de riego, supongo que será ahí donde se criarán los samarucs.
Vamos, el recorrido feo.
Pero me moló, por que me sentí bien y capaz de hacerla. Mi objetivo en esta carrera, tan ambicioso como yo misma, era acabar. Pues bien, acabé. Puestos a pedir, pretendía hacerla en menos de dos horas. Pues bien, lo conseguí por dos minutitos. Pero lo conseguí. También aspiraba a no lesionarme. No me he lesionado, creo, pero he vivido la agujeta en plenitud.
Total, un éxito.
Me encanta constatar que mi moral hace honor a mi parentesco lejano con Alcoi (la novia de mi tía es de allí). El alcoyano al que se refiere la frase debía ser su hermano, porque a pesar de ser tan lejano mi parentesco, me toca de lleno.
Esto viene porque cuando estaba a punto de entrar en la meta, siendo exactamente la persona 735 que la cruzaba aquel día, escuché al speaker diciendo lo siguiente:
“atención por favor todo el mundo, mirad hacia la linea de meta porque está a punto de llegar…”
Casi me corren lágrimas por las mejillas, mientras me disponía a alzar los brazos para agradecer al speaker y al público su reconocimiento ante esta mi gesta personal, mi primera media maratón,
“el campeón provincial de marcha!!”
Estupor es lo que sentí al oír esta frase, en lugar de mi nombre alto y claro. Me giré, y allí estaba el menda, moviendo las caderas y ANDANDO. Y había hecho los 21 km al mismo ritmo que yo. Pa joderse y pa hundirse.
Pero no, no me hundí, menudo era mi tío lejano el alcoyano. Acompañada por el Lola-lover fui a recoger mi bolsa con regalos. Y al hacerlo, apareció una chica la mar de maja con un ramo de tres rosas, que me depositó suavemente en los brazos. Otra vez la lagrimilla: “¿cómo sabes que es mi primera media maratón?” Y respuesta contundente (y poco rápida): “se lo regalamos a todas”.
A TODAS!
Como si TODAS hubiesen hecho más de 400 km para correr ESA media, y como si TODAS corriesen ESA media como debut en la distancia.
Una chica muy poco rápida.
Cosas buenas de la media:
1- Nos regalaron unos calcetines chulísimos, una camiseta entalladita, mandarinas, una cocacola y alguna cosa más.
2- La organización, impecable (menos la agilidad mental de la del ramo, y el puñetero corredor de marcha CABRÓN).
3- Vicent de Ajos Xativa y sus dos colegas. Los tres vestiditos de amarillo fosfi, les fui siguiendo durante los primeros 14 km. Gracias a que decidí (sabiamente) seguirles el ritmo, pude hacer esa distancia en un tiempo estupendo. Si no fuera por el dolor de rodillas que me entró, hubiera hecho mucho mejor marca, y sería gracias a esas tres liebres que me ayudaron un montón. Me encantó ver como se cuidaban unos a los otros, especialmente cómo daban ánimos a uno de ellos, que en mi delirio deduje que corría una media por primera vez. Me hubiera gustado darles las gracias al llegar, pero no les vi. Desde aquí, un abrazo.
Cosas malas:
1-El recorrido feo. Pasar al lado de un corral de ovejas no hace más ecológico el recorrido, pero si que nos puede hacer coger una garrapata.
2- El madrugón.
3- La cagalera que me entró al ver el cartel de Algemesí. Tanto fue la cosa, que tuvimos que parar entre naranjos para que dejase un recuerdo made in Les Borges. Me puse muy nerviosa.