martes, mayo 21, 2013

Wert, eres un perro asqueroso.




Me sabe mal compararte con los perros, los pobres animalicos no tienen la culpa. Pero he agotado el repertorio de improperios que te dirijo cada vez que me acuerdo de lo mal que estás haciendo las cosas.

Además de hacerlo mal, estás consiguiendo fomentar ese espíritu anticatalán que, nunca aniquilado, resurge one more time para causar estragos en esta sociedad. Y gente como yo, con sangre andaluza, valenciana, murciana, extremeña y yanqui, casada con un gachó de Madrid y bilingüe hasta la médula, esté harta, pero HARTA HARTA de el odio al catalán que estáis sembrando.

No sólo sois unos perracos incultos, chorizos e inútiles, además estáis haciendo mucho daño a vuestro pueblo. Si a un médico, un bombero o un vendedor de yogurt se le pide responsabilidades si hace mal su trabajo, ¿por qué vosotros podéis actuar impunemente? No lo puedo entender. Al menos, contareis con mi odio hasta mi último suspiro. Lo cual, teniendo en cuenta el número de ceros de vuestras cuentas en Suiza, os la debe traer al pairo.

Yo era una muchacha comedida con el tema del catalanismo. No estaba de acuerdo con la independencia de Catalunya, pero mucho menos con el odio injustificado que algunos miembros de la sociedad nos profesan. Bueno, les profesan, que yo soy valenciana. Pero resulta que mi hija ha nacido en Reus, así que en el odio a los catalanes se incluye a mi hija, que es lo que más quiero en este mundo.

De manera que con al próximo que venga a meterse con los catalanes me voy a ensañar, y me voy a acordar de su puta madre, y me voy a despachar a gusto de una vez.

Me refiero a una actitud como esta. 



Porque ya está bien de tocarnos los cojones. Hablamos en catalán, si, ¿y qué? Búscame un informe fiable donde demuestre que nuestros resultados en las pruebas objetivas, iguales en toda España, demuestran que tenemos algún problema con el dominio del castellano por culpa de hablar catalán. ¿La tienes? ¿No? Pues mira, yo si. Te copio aquí, peazo de inculto, un texto copiado de un periódico. De la Vanguardia. No me dirás que suena a rojillo y pro-catalanista, ¿eh?

El año pasado se hizo pública la primera de ellas. Entonces se examinó a los alumnos de 4.º de primaria. La puntuación media de España en la prueba de castellano fue de 500 puntos –los resultados se expresan en una escala continua en la que la media equivale a 500 puntos, un índice que no es equiparable a las calificaciones que van del 0 al 10 y que sigue el sistema del informe PISA–. Los alumnos de 10 años catalanes alcanzaban los 502 puntos. En un ranking de comunidades autónomas, Catalunya ocupa el noveno puesto en dominio del castellano. La comunidad con la puntuación más alta es Asturias, con 534 puntos. Le siguen Castilla y León, La Rioja, Madrid, Aragón, Navarra, Cantabria y Castilla-La Mancha. Por debajo de Catalunya quedan Andalucía, Murcia, País Vasco, Extremadura, Comunidad Valenciana, Galicia, Canarias y Baleares (470 puntos).

El nivel de los estudiantes de primaria en Catalunya dista de ser brillante, pero está por encima de comunidades autónomas donde la única lengua vehicular es el castellano. Los detractores de la inmersión lingüística argumentan que el nivel de castellano de los alumnos catalanes es inferior por culpa de esta e incluso han llegado a afirmar que el Departament d'Ensenyament maquilla los datos de sus pruebas. Pero la evaluación general de diagnóstico, externa a la Generalitat, es igual para toda España y la realiza un organismo independiente, el Instituto de Evaluación español.


Y para seguir con mi clase magistral (se me ha olvidado comentarte, cacho capullo, que soy profesora del sistema público, de Tecnología, esa asignatura que te has cargado porque no debe ser útil, o al menos, lo es menos que la religión). Para seguir con la clase, digo, te voy a pegar aquí otro texto, sacado esta vez de la Wikipedia (tampoco suena a rojilla la fuente de información). Ahora te vas a enterar de lo que ha pasado en otros lugares del mundo y en otros momentos históricos cuando una panda de tiranos, que no velan por los intereses de su pueblos sino por los de una minoría privilegiada, deciden tocar el sistema educativo y la lengua de su pueblo. Es decir, cuando les impiden el acceso a una educación gratuita y de calidad. Es decir, cuando LES TOCAN LOS COJONES. Como nos los estáis tocando ahora, panda de hienas del desierto.

Y quiero que quede muy claro que este alegato es contra tu ley de mierda, contra tu política educativa de mierda y contra tu gobierno de mierda. De esto no tiene la culpa España, así que no vamos a acusar a nadie más que a vosotros de este error llamado LOMCE. No es un rebote de los catalanes contra los españoles. No es Catalunya contra España. Y si lo entiendes así es que, definitivamente, eres gilipollas.  

Hecho este necesario inciso (necesario para mentes lentas a la comprensión lectora, como la tuya), sigamos. Para que te sitúes, que supongo que esto te debe sonar a chino (o a afrikaans), hablamos del apartheid, Sudáfrica, Nelson Mandela, Desmond Tutu... ¿te suena de algo?:


Durante la década de 1970 la resistencia al apartheid se intensificó. Al principio fue a través de huelgas y más adelante a través de los estudiantes dirigidos por Steve Biko. Biko, un estudiante de medicina, fue la fuerza principal detrás del Movimiento de Conciencia Negro que abogaba por la liberación de los negros, el orgullo de la raza y la oposición no violenta.

En 1974 el gobierno emitió una ley que obligaba el uso del idioma afrikáans en todas las escuelas, incluyendo las de los negros. Esta medida fue muy impopular, pues se consideraba como el idioma de la opresión blanca. El 30 de abril de 1976 las escuelas de Sowetose declararon en rebeldía. El 16 de junio de 1976 los estudiantes organizaron una marcha que terminó en violencia, donde 566 niños murieron a consecuencia de los disparos de la Policía, los cuales habían respondido con balas a las piedras que lanzaban los manifestantes. Este incidente inició una ola de violencia que se extendió por toda Sudáfrica.

En septiembre de 1977 Steve Biko fue arrestado. Las torturas a las que fue sometido fueron tan brutales que falleció tres días después de su arresto. Un juez dictaminó que no había culpables, si bien la Sociedad Médica de Sudáfrica afirmó que murió a causa de los vejámenes recibidos y la falta de atención médica. Después de estos incidentes Sudáfrica cambió radicalmente. Una nueva generación de jóvenes negros estaban dispuestos a luchar con el lema "liberación antes que educación".

Extraido de aquí.

Y si, te insulto y te vejo. Si, te llamo todo lo que se me ocurre y me quedo corta. Pero teniendo en cuenta lo que tu y tus compañeros de partido nos llamáis a los ciudadanos de este país, esto no es nada. Vosotros nos tratáis como si fuéramos seres unicelulares desprovistos de inteligencia. Como borregos que no necesitan ni cuidar su cuerpo (destrozáis la sanidad pública) ni su mente (destrozáis la educación pública), ni atender a sus personas que no pueden valerse (destrozáis las ayudas a la dependencia) ni a sus menores (nada, nada en vuestra política anima a las mujeres a tener hijos). Destrozáis nuestro derecho como mujeres a decidir qué hacer con nuestra sexualidad (viva la ley del aborto), nos queréis imponer vuestra religión, nos queréis ahogar con políticas de recortes extremas, nos queréis desproveer de nuestros hogares, nos acusáis de ser nosotros, ¡NOSOTROS! los causantes de esta mierda que habéis llamado crisis.

Aquí lo dejo, me voy a vomitar. En tu honor, en tu nombre y en el de tu gobierno. En la LOMCE y en vuestra mierda de gestión.

Y cuando acabe me voy a dar clase. De tecnología.Te garantizo que antes de empezar la clase no vamos a echarnos unos padresnuestros (en todo caso nos acordaremos de vuestros padres, y de todos vuestros muertos).  Mientras tengamos este derecho,  el de dar clase en un sistema público, el de enseñar tecnología, vamos a hacerlo bien. Que los alumnos de la ESO no tienen la culpa de vuestros despropósitos. 

Tontos. Que mira que sois tontos. 

domingo, mayo 19, 2013

El silencio de las esferas (o los Campeonatos de Catalunya de natación open másters)


Ha sido una pasada.

Estoy muy contenta de haber participado en este sarao. A partir de ahora me voy a apuntar a todos los open de másters y de todas las pruebas posibles. Menos braza y espalda, que no me gustan demasiado.
 


Esto de ir a unos campeonatos de natación, por primera vez a mi tierna edad tiene su gracia. Parece que es más propio de niños y adolescentes a los que sus padres apuntan a la piscina, pero que dejan de nadar en cuanto llegan a la universidad o sobrepasan los 18. Pero no, hay vida más allá de las competiciones de jovenzuelos. Ayer hubo representantes de todas las edades, y mucho veterano. ¡Y mucha veterana! Así quiero verme yo dentro de un porrón de años, compitiendo con los másters y corriendo ultratrails. Ah, y escalando.

 Para cuando me jubile volveré a calzarme los pies de gato.

Mis compañeros estaban muy nerviosos, y yo, por eso de no tener demasiada idea de qué me esperaba, estaba bien tranquila. Una vez en la piscina  me estresé un poco, lo lógico teniendo en cuenta que empecé a nadar en octubre y que mi experiencia en competiciones de esta índole era nula hasta ayer.



Pues bueno, me encantó la experiencia. Me gustó por muchas cosas, pero especialmente porque me pareció que no se compite por nada distinto a mejorar las propias marcas. No es como en las carreras a pie que el que llega primero, llega el primero y punto. Vítores y alharacas. Y el segundo y el tercero. Y la primera chica, la segunda y la tercera.  Y esos son los que suben al pódium.

Este rollo me pareció distinto. Ejemplo: en la primera prueba que nadé, los 200 libres, llegué la primera de mi serie, es decir, de las 6 nadadoras que nos tiramos al agua a la vez. Se supone que todas seríamos capaces de nadar esa distancia en un tiempo similar, y por eso nos agruparon. Yo llegué la primera (menudo subidón), pero realmente no gané nada: fui la 6ª de mi categoría, que es (creo) lo que cuenta. Mi categoría está formada por todas las mujeres que hemos nacido en una misma franja de edad, creo que va cada 5 años.Y en total éramos 13. La 6ª de 13. Mola. 

 Por tanto, llegar la primera o la última de la serie da un poco igual, lo que importa es el tiempo que hagas en relación a tu categoría, pero como no sabes si las que nadan contigo en tu serie son de tu categoría o no, pues están tan tranquila. De hecho, a mi lado tenía a una venerable ancianita que seguro, segurísimo que no era de mi categoría. Le gané, claro está, esa señora tenía al menos 40 años más que yo. ¿Tiene eso mérito? Pues no, la verdad. Tendría mérito si me hubiera ganado ella a mí. Por tanto, me volví loca de emoción al ver que había llegado la primera en la primera prueba que compito la primera vez de mi vida. Pero claro, ganar ancianitas no significa que yo esté muy fuerte y sea una gran nadadora. Por tanto, calmémonos, relativicemos, que esto sólo me ha servido para saber que ayer fui capaz de nadar 200 metros en 3:30:35. Y que el año que viene tengo que bajar esa marca todo lo que pueda. Punto final.


Más o menos así me tiré al agua. 
Se oye muchísimo ruido cuando se espera el turno de salida. Las gradas estaban a parir, hay un montón de jueces y de cronometradores. Pero es una sensación prodigiosa. En el momento en que te toca subir al poyete de salida es como si el volumen se hubiera puesto en OFF. Ya sólo se ve el agua y se oye el silencio. De repente, un pitido indica que ya se puede ya saltar. A partir de ese momento, unos segundos de estruendo, las gradas que se vuelven locas, la gente que anima, el reverbero de todos los sonidos del mundo contra el techo de la piscina. Unos segundo, y al entrar en el agua, silencio sepulcral. No perder las gafas al entrar de cabeza. Dos patadas de mariposa, brazos estirados, no comerse la corchera al salir del agua. Nadar lo más rápido posible.

 ¡Qué largo es un largo de 50 metros! Al ver por fin la pared del final, una duda: ¿daré la vueltecilla de voltereta, esa que me sale bien a veces y que llevo practicando dos semanas? Pues no, me rajé, no me quedaba pulmón suficiente para tanta filigrana. Así que media vuelta cochinera y a seguir nadando. Al respirar veía las gradas, vi a Iván, a mi preciosa hija y a mis compañeros del club, animándome a rabiar. Pero eran unas imágenes como fragmentadas, no sólo por durar escasos segundos, sino porque el hecho de no oír parece que hace más difícil aún entender la realidad. 

 Otra vuelta cochinera, tercer largo. Y con el último viraje sabía que iba la segunda. Había una chica un año menor que yo en mi serie, y le veía los pies al nadar, estaba delante. Así que los últimos 50 metros, siguiendo instrucciones, eran los de echar el hígado por la boca. Y eso hice. Nadé como una loca, me parecía que más que nadar volaba. Seguro que desde fuera parecería muy lenta, pero mis sensaciones fueron de batir el récord del mundo. Y di caza  a esos pies que veía nadar, me puse a su altura y al final les adelanté. Llegué la primera. Y mis venerables ancianitas llegaron un ratito después. Cuando saqué la cabeza del agua, otra vez el ON, otra vez el estruendo de las gradas y el reverbero del techo. Y unos segundos más para darme cuenta que sí, que había ganado, que eso de nadar mola, que no había oído nada durante 3 minutos y medio, que no recordaba casi nada de lo que había vivido, excepto el azul del agua, unos pies a los que dar caza y la sensación de volar. No recuerdo cómo entré en el agua, cómo nadé, si conseguí alargar la brazada o respirar cada 2, cada 3 o cada 5. Y eso es lo que me tiene fascinada, esa sensación de fragmentar la realidad, de vivir sólo una parte de lo vivido, de disociar el cuerpo, que está en estado de máximo esfuerzo, de la cabeza. Eso de desconectar el sentido del oído a pesar de oír la señal de salida. Eso de ver la grada, ese mundo tan lejano a la realidad en la que te encuentras, pero sin llegar a entenderlo.

Ostias, qué flipe.

Luego hice otra prueba, los 50 libres, donde nadé en 39:33. Y aún otra, de relevos de 4x50, me he cronometrado en el vídeo que nos hicieron y me sale un segundo y medio menos (subidón total). Y la sensación fue similar. No tan intensa como en los 200. En esa disfruté más. Pero me gustaron todas. Me fascinó ver a los que nadaban mariposa. El año que viene nadaré mariposa. Aunque llegue la última de mi serie, de mi categoría y del mundo mundial. Porque sea como sea, volveré a oír el silencio, volveré a disociar mi cuerpo, volveré a ver la realidad fragmentada y a escuchar el pitido de salida en pleno OFF. 

Y eso me vicia.

Mi primer 6b+ se llama El silencio de las esferas, y elegí esa vía por el nombre. La sensación más intensa de primera competición se llama igual. 

miércoles, mayo 15, 2013

In the land of the northern lights

Pues como buenos poseedores de una autocaravana nos planteamos viajar a Noruega, algún dia cuando mi hija adorada duerma cada vez que se suba a un vehículo motorizado, en lugar de liarla parda. A  ver si hay suerte y vemos este espectáculo.

 La músiquita me mata El resto se sale.




Esta ciudad es Tromsø.  Donde marca la A. ¿Cuanto vale ver el espectáculo de los dioses?


sábado, mayo 11, 2013

Alegato por la educación, gratuita y de calidad.

A lo mejor alguien aún no se ha dado cuenta, así que lo explicaré, que para eso soy profe. 


Resulta que este gobierno, entre otras cosillas, quiere acabar con la educación pública. Y mientras lo hace y no lo hace, va consiguiendo que su calidad merme con distintas estratagemas no demasiado elaboradas: aumentar el número de alumnos por clase, suprimir algunas asignaturas poco importantes como el latín, la historia del arte o la tecnología, aumentar las horas de religión... (mejor echar un padrenuestro que un rosa rosae o una ley de ohm, es de lógica ¿no?). 



Y ustedes se preguntarán: ¿pa que? ¿Cómo puede un gobierno, en lugar de velar por el bien de su pueblo, putearlo de esta manera?



 Suprimir la educación pública o mermar al extremo su calidad sirven para una cosa muy importante: conseguir que la gran mayoría de este país, aquellos que no podemos pagar una educación privada para nuestros hijos, nos convirtamos en una panda de borregos sin criterio ni cultura. Panorama alentador, ¿verdad?.


 Y una panda de borregos, ¿pa qué?


 Pues muy fácil. ¿Por qué los sistemas totalitarios lo primero que hacen es quemar libros y lo segundo modificar los de texto?


 Pues porque cuanto más incultos e ignorantes seamos, cuantas más horas pasemos viendo Sálvame deluxe o Tu cara me suena, menos capacitados estamos para decir que no cuando es no, para rebelarnos ante unas leyes injustas, para organizarnos y luchar por nuestros derechos, para atacar al gobierno cuando nos demuestra que la justicia no es igual para todos, para ser capaces de leer entre líneas y reinterpretar la información manipulada de los medios de comunicación....



Y ojo, he dicho que "aquellos que no podemos pagar una educación privada para nuestros hijos". Con esto no quiero decir NI DE COÑA que la educación privada sea de calidad. Sólo digo que es privada. Y que mi hija va y irá siempre a la pública, mientras la pública exista. Aunque agonice.




¿Alguna duda?


lunes, abril 29, 2013

Como sirenas.

Este curso estoy nadando más y corriendo menos. Pero por una cuestión de horarios y de invierno: cuando puedo ir a correr, que es cuando mi churrumbela ya está durmiendo, hace frío, es de noche y no tengo ganas de penurias. Y como casualmente los másters de la piscina de Cambrils entrenan de 21 a 22, pues me va perfecto. Cuando la niña por fin está durmiendo, dejo a Iván de guardia y me largo a nadar.



Y esto de nadar mola. Me ha costado exactamente 3 meses adaptarme a esta rutina, a esto de ir a nadar a unas horas en las que lo único que apetece es escarchofarse en el sofá. Pero estoy muy contenta, veo que mejoro y me cuesta menos esfuerzo hacer metros y metros. Me han convencido y me he apuntado a los campeonatos de Catalunya de másters (en honor a mi tía la de Alcoi, por lo de la moral). 

Pero lo mejor de todo: vamos a nadar al mar. Y esto de tener el Mediterráneo al lado, queridos madrileños, vascos y habitantes de la meseta, es cojonudo.

Fuimos hace un mes, el agua estaba a 13 grados. Lo pasé muy mal. El dolor (dolor, dolor) de manos, pies, cara, cabeza y oídos no te lo quita en neopreno. Pero al final te acostumbras. Eso me decían. 

Ese primer día no fui capaz de nadar. El agua estaba tan fría que se me entrecortó la respiración, y con ese jadeo perruno no vi la manera de coordinar el meter la cabeza en el agua, dar brazadas y no morir por ahogamiento. Me agobié un montón. Mis compañeros entraron sin dar muestras de notar los 13º, y se pusieron a nadar como si nadasen en la piscina. Chaf, chaf, chaf, estaban lejísimos. Y yo que no sabía respirar. Me puse a nadar de espaldas, a ver si arreglaba algo. Y si, algo arreglé, conseguí alejarme aún más de mis compañeros, es lo que pasa cuando no ves hacia donde nadas: que nadas hacia donde no toca. Me agobié mucho más, pensé que era una rémora para mis compañeros. Así que me despedí a gritos y me largué a la playa, donde saqué la vara de avellano y me fui fustigando sin parar, de vuelta al lugar de partida. 

Cuando me harté de fustigarme (poco rato, la verdad), decidí que esto no podía ser. Que mi cuerpo estaba tan bien diseñado para soportar el agua como el de mis compañeros, y que todo era una cuestión de costumbre y/o fortaleza mental. Así que volví a meterme en el agua, vuelta el jadeo, vuelta el agobio, pero como ya estaba sola, nadie me tendría que esperar y tocaba pie, pues aguanté como una merluza. Al ratito estaba nadando, respirando cada tres brazadas. No como una sirena, pero al menos no me ahogaba.

Luego hubo cervezas, risas y millones de consejos para superar el momento de crisis y caos. Al fin y al cabo, para todos ha habido una primera vez. El primer día que yo nadé en el mar... 



Y hubo una segunda vez. El agua estaba un grado más caliente. Iván e Ivet vinieron a despedirme, y me esperaron jugando en la playa. Para ser capaz de superar el momento jadeo me metí en el agua unos minutos antes que el resto, así para cuando llegaron ya respiraba con (casi) normalidad. Y fue bien. No es que nadase como Phelphs, pero al menos no tuvieron que esperarme demasiado. Éramos tres las del grupo de cola, pero una de ellas tiene la maravillosa costumbre de no meter la cabeza al nadar. O igual es que respira cada brazada. No se. El caso es que esta chica estaba al loro de todo, y me pudo ir ayudando y dando consejos cada vez que veía que era necesario. Además no se estresaba en absoluto, si era necesario parar y echar un párrafo pues lo hacía tan tranquila. Llegamos las últimas, pero llegamos. Y encima, contentas. 

Llegamos a un espigón de Salou, que estaba a 2700 metros de la Torre del Telégrafo de Cambrils, que es de donde zarpamos. Ser capaz de nadar todo eso en el mar, con esa temperatura del agua, me parece una proeza.

Allí salimos a la playa, nos quitamos el neopreno (error, menuda rasca) y volvimos paseando. Yo perdí las gafas en esta operación, pensaba que las tenía en la mano, pero como no tenía sensibilidad por el frío pues se me escurrieron y ni me cosqué. Eso y una especie de quemadura en el cuello por el roce con el neopreno es la parte mala. 


La parte buena es todo el resto. Nadar en el mar es una experiencia brutal. El agua estaba cristalina y vimos peces y algas. Los tonos verdes y turquesas se superponían. Recordaba a los versos de Alfonsina Storni que no había leído.

Un gran pez de oro, 

a las cinco, 
me viene a saludar.

Me trae 

un rojo ramo 
de flores de coral.

Duermo en una cama 

un poco más azul 
que el mar.


Ahora dicen que hay una plaga de carabelas portuguesas. Y me he quedado flipada con estos bichos, que no son medusas, que son colonias de varios bichejos que no pueden sobrevivir de forma independiente. Los tentáculos pueden llegar a medir 50 metros, y la picada tiene que doler un rato. 


Todas las fotos son de Zena Holloway (vaya nombre), excepto esta última la he sacado de aquí.

sábado, abril 20, 2013

Consejos para campistas y conductores por Francia

He rescatado este escrito de un antiguo blog que andaba hoy releyendo. Me han parecido unos consejos la mar de acertados, y he observado con cierta sorpresa que me he olvidado de casi todos ellos. Supongo que será porque ahora viajo en autocaravana, con las limitaciones y ventajas que eso conlleva.

Pues eso, unos consejos para quien quiera viajar o acampar por Francia, escrito en 2006:




1- Las carreteras francesas son como una procesión de Semana Santa. La gente tiene mucho miedo de pisar huevos y lo que es peor, de ponerse a dos ruedas, patinar, hacer un trompo y que el cárter del coche haya que ir a buscarlo a Dijon, donde la mostaza. Ademas, la capacidad para adaptarse a la velocidad máxima permitida es asombrosa, dentro de los pueblos a 50.



2- Cuando en pleno Agosto vemos una señal que dice: “Escuela, 30km/h”, de manera instantánea nuestro cerebro sabe que no hay clases en pleno verano y sigue a la velocidad normal, ¿no? Pues no, en Francia se reduce la velocidad. Al loro.


3- Los carriles de deceleración están pa eso, creemos los inocentes ibéricos  Pues no, cuando se circula por una via principal y se aprecia por lontanar un carril de deceleración, se ha de empezar a frenar, de quinta a cuarta, a tercera, y cuando se está casi parao, se coge el carril de deceleración; sobre todo, nada de ponerse a dos ruedas, ¡pa habernos matao!


4- Lo mismo para los carriles de aceleración. Nada de pensar que están para lo que su propio nombre indica, quita por Dios.


5- He observado con sorpresa que hay mucho elemento del pleistoceno inferior al volante. Estos lo pasan fatal, angelets meus, pero yo les disculpo mejor que a nadie. La gentil abuelita va en su coche (comprado en su mas tierna juventud con su primer sueldo) con 30 nietos dentro dando brincos. La pobre va cogida al volante con todas sus energías centradas en la operación de conducir. Se les ve sudar, ahogarse, suplicar a San Pancracio patrón de los conductores...  Pero como todos llegaremos a esto, a tener paciencia y a no estresarse. Por cierto, estos confunden la derecha con la izquierda, sus aviso.

6- La autopista que os lleva desde Montpelier hasta Paris es gratis hasta Millau. Lo pone mas que claro, así que no os preocupéis  sabréis en que momento os tenéis que empezar a rascaros el bolsillo. En las autoroutes del Sud de la France (se llaman así  lo pone) no aceptan ninguna de mis tarjetas, así que llevad dinero contante y sonante si no queréis tener un mal rollo.

7- La gasolina varia de precio un montón de un sitio a otro. Lo mas barato que yo he visto es en las gasolineras que pertenecen a una gran superficie comercial, como el Auchamp (Alcampo). Para ello, tendréis que salir de la via principal y buscar un centro comercial de estos en los que hay un Decatlon, un Media Market y, Dios menguante, un Auchamp.

8- A esta gente le sobra lo que a nosotros nos falta: agua. Así que si vais a tomar un café, pedid además un “verre d’eau” (vegrr d’o), que es gratis. Y si vais a cenar por ahí  pedid pa beber “une carrafe d’eau” (uine cgrraf d’o), os la pondrán del grifo (robinet) pero está la mar de güena.

9- Si os quedáis sin agua, hay un sitio donde se pueden rellenar las botellas tan alegremente. No son las fuentes publicas, de eso no hay, y si las hay, pone bien claro que no es potable. Pero hay un robinet en cada cementerio de cada pueblo francés, porque los llenan de macetas que necesitan ser regadas. Así que empujáis la puerta, que siempre están abiertas, y allí lo encontrareis, probablemente con una regadera enganchada.

10- Los camping  de los que hay 10000000000 en este país  están indicados pa tontos. 30 km antes de llegar a él ya hay señales. Los mas baratos, los municipales. En ellos, los lavabos suelen estar de pm, y hay siempre habitacioncitas con una lavabo, un espejo y un enchufe. Ahí podéis recargar móviles  baterías de la cámara  podéis enchufar maquinillas de afeitar eléctricas y de depilar. De todas maneras, si vais a tomar un café a un bar y pedís que os dejen recargar el móvil  no tendréis problema (o si). Ahora, hay que echarle cara.

11- La politesse. Aprended bien como se dice: “porfaplis = silvuplé”, “gracias=megrsi”, “perdona= exscusemuà”. Esto lo repiten unos siete millones de veces al día  así que ya podéis haceros a la idea. Y por supuesto, todo esto acompañado del correspondiente “madame o mesié”. Así que, por ejemplo, para pedirle a un camarero un café  hay que decir “excusemuà mesié, silvuplé...”. El cafe solo se llama “expresso” y el café con leche “café créme”. Os preguntaran siempre si lo queréis “grande ou petite”. Yo tiro por lo grande siempre, porque este café es un poco desgraciado y no hacemos nada si no nos metemos dos litros en la andorga.

12- Yo no suelo respetar demasiado las normas de velocidad, pero dice mi querido compi, que de esto sabe un rato, que en la tierra patria, si se le pone una multa a un guiri, se le para el coche y hasta que no paga, no se le deja irse. En Francia no se, yo no me he visto en esta tesitura, pero os recomiendo que cuando veáis un cartel de esos que avisan de que hay un radar, reduzcáis la velocidad. Con las multas de aparcamiento no hay problema, esas no llegan.

13- En las autopistas hay dos cosas que no se disculpan. Que
volváis al carril de la derecha demasiado rápido, con lo  que el coche que va detrás se acojona, y que permanezcáis demasiado tiempo en el carril de la izquierda. Si, lo se, es paradójico, pero esta peña es un poco mema.


jueves, abril 04, 2013

Un agaporni llamado Mickey.

Estas vacaciones hemos estado haciendo ruta con la autocaravana. Cuando volví de mi viaje por tierras germánicas me reuní con Iván e Ivet en Madrid, en casa de su madre (la de Iván, que la de Ivet soy yo). Unos días de vida familiar y ¡ala! a dar vueltas por el mundo. Decidimos ir hacia el sol, que estaba exclusivamente situado encima de Murcia.

Rumbo a Murcia cruzamos quijotescas tierras, y pasamos una noche en la casa de unos amigos. Allí mi hija tuvo el placer de conocer al agaporni llamado Mickey. Y por primera vez en su corta vida fue capaz de explicarme, por la noche y antes de irnos a dormir, lo que Mickey le había hecho. Yo tengo tendencia a flipar, y desde que soy madre aún más, pero me pareció un flipe que mi hija de año y medio fuera capaz de explicarme algo que le había sucedido hacía algunas horas. 

Es decir, mi querida y superdotada hija tiene tres cosas:

1.  Memoria
2. Capacidad narrativa
3. Repertorio gestual y palabras para expresarse. Y eso que palabras (las conté ayer) sólo sabe 21. Gestos un montón, es una drama queen.

Que nadie presuponga que la gente tiene estas tres cosas de forma habitual. Yo tengo alumnos de la ESO que no tienen ninguna de las tres. 

Pues como soy una flipada, flipé. Y no es para menos. Mickey es un agaporni digno de perdurar en la memoria de mi hija y ocupar un espacio en forma de bits en el proceloso mar de las ondas hercianas. O sea, que le dedico un post.

Y no es para menos. Cuando entramos en la casa de nuestros amigos nos salió a recibir su hijo con una especie de periquito verde y naranja en la cabeza. Exacto, ese era Mickey. Cuando mi hija le vio, entró en un estado de profunda emoción, le señalaba y emitía muchas palabras muy seguidas a toda velocidad, combinando las sílabas "pa", "la" y "pla" de forma aparentemente aleatoria. 

Y entonces Mickey...

(espacio dedicado a dar un tono dramático a lo que a continuación va a suceder)

 Entonces Mickey hizo lo que nadie se esperaba: con un grácil aleteo abandonó la cabeza de su dueño para ir a posarse en la cocorota de mi entusiasmada hija. Ésta, superada por las circunstancias, arreó un guantazo al pobre bicho que casi lo escalabra, con lo cual Mickey tuvo que emigrar y posarse sobre el sofá del salón. 

El resto de la tarde fue un perseguir con la vista, el dedo estirado, su cuerpecillo de albóndiga y millones de sílabas los movimientos de Mickey por la casa. Emoción y excitación en grado extremo. 

Y por la noche me contó lo que le había pasado, ya con la palabra técnica y concreta que define al bicho este. Nada de combinar sílabas a lo loco, no. Al pájaro por su nombre. Y el nombre es "puto". Desde ese día y hasta hoy mi hija ha pronunciado la palabra puto unas seis millones de veces, y con variaciones de género perfectamente logradas: el puto y la puta, entiéndase el pájaro y la pájara. 

Pero a lo que vamos, se señalaba la cabeza y me explicaba, en un parlotear incomprensible pero con (desgraciadamente) la palabra puto perfectamente vocalizada, que el puto pájaro se había posado en ella.

Que tire la primera piedra quien crea que no era para dedicarle  un post. Mickey se lo merece.

También se lo merece el razonamiento de mi hija: a uno que haga porni le llama puto. (Porni, o porno, para que el juego de palabras se entienda. ¡¡¡jojojojojojo!!!!). Ya te digo, superdotada. Que seguro que hay quien sin en paréntesis no lo pilla.


Este es Rocco Siffredi. No se si puto, pero que hace porni, eso seguro. 1300 películas al menos.  

martes, abril 02, 2013

The funeral




No entiendo una palabra, ni traductor mediante. Pero me emociona. Es la canción de este invierno, la que escucho sin parar.

Y por eso es la que siempre me hará pensar en ti. Y según instrucciones, te recordaré con una copa de vino en la mano y mirando lejos por una ventana. Guapa, libre, tan estupenda, tan divertida, tan loca.



sábado, marzo 16, 2013

Baviera

Me voy a Baviera con mis alumnos, de intercambio. Ellos estudian alemán, yo no tengo ni papa de la lengua de Goethe, pero ya me apañaré.

Qué ilusión me hace.

Lo peor, el frío que nos espera.



Plata de sincro

El duet format per la catalana Ona Carbonell i la mallorquina Marga Crespí ha aconseguit la medalla de plata en el duet lliure en el 3rd Open Make Up For Ever de França.

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