viernes, agosto 05, 2011

Propósitos de año nuevo.

1- Jamás dar consejos.

Si nadie nos pide opinión, o consejo, más nos vale chaparnos la boquita. Y si nos los piden, pues con reticencias, que es muy fácil liarla parda.

Por mucho que sepamos del tema, todo es opinable y está sujeto a distintos puntos de vista.

Por ejemplo, si tú has tenido 5 hijos, el menor de los cuales tiene 35 años, es probable que supieses mucho sobre embarazos, partos y lactancia. Pero...¿no te parece que igual las cosas han cambiado un poco en estos últimos tiempos? Pues no me digas cómo tengo que hacer las cosas, especialmente si no te he pedido ningún consejo, me conoces desde hace 2 minutos (tiempo que te ha costado despacharme el pan) y te imaginas que lo que tengas que decir me interesa sólo por haber constatado que estoy preñada.

2- Jamás ordenar casa ajena (y si lo haces, no des por saco).

Esto yo lo he hecho, lo tengo que confesar. Pero no mola. O si, depende del propietario de la casa. Pero meterse en la intimidad doméstica de alguien, por muy colega que sea, lavarle los platos o tenderle la ropa, no, está feo.

Por ejemplo, si tu nuera está preñada y tu decides ir a verla a su casa (recordemos, SU casa, la que comparte con tu hijo amado). Quieres ayudarla, ya que en su estado de gravidez la muchacha no está muy suelta. Y decides limpiar las ventanas.

Pues dos matices:

1- Ella está gorda como una nutra, pero él no. Y como ambos tienen brazos, manos y capacidad para coger una balleta, él también es perfectamente capaz de limpiar la ventana. ¿No?

2- Si a pesar de constatar el hecho de que él tiene brazos y manos, sigues empeñada en tu afán de ayudar y colaborar, pues vale, hazlo, pero no des por saco. ¡Búscate la vida! Encuentra por ti misma los productos de limpieza (situados todos juntos en el mismo sitio), encuentra por ti misma la fregona y el mocho (que están guardados donde ayer, donde fuiste a buscarlos), y la limpias como te de la gana, que a tu nuera seguramente le de igual que lo limpies con este producto o con este otro, mientras la dejes tranquila.


3- En casa ajena, métete en tus asuntos.

Por ejemplo, te vas a visitar a tu nuera, la preñada (es un ejemplo que se me ha ocurrido hoy, pero no tiene mayor trascendencia). No hace falta que le pidas explicaciones sobre porqué, cómo y de qué manera se organiza la vida, la casa y la llegada del churumbel. ¿A ti, qué mas te da? Déjala tranquila!!!

Todos los ejemplos se aplican a la suegra, pero también a la madre, que por tener mayor confianza y vivir más cerca, hace esto mismo pero multiplicado por seismil.


¡POR FAVOR!!!!! Que me dejen en paaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaz!!!!!!!!!!!!!!!!