Pensaba yo que con esto del embarazo y el revoltijo hormonal se me iría el acné de una vez por todas.
Pero no.
Por la misma lógica, pensaba yo que con esto del embarazo dejaría de ser sonámbula.
Pero tampoco.
Aunque lo cierto es que he mejorado. Andaba pensando ahora, mientras metía la pizza en el horno, que esto del sonambulismo es un episodio que se repite en mi vida con cierta frecuencia (igual, si me fijase, tiene algo que ver con una progresión matemática, un determinado estado planetario o una subida del barril de Brent). Pero el caso es que no me fijo.
Pensaba en la cantidad de veces que casi me cargo a mi hermana de un infarto cuando compartíamos habitación. En los sustos que he pegado a los que, con fatal suerte, han compartido conmigo habitación en refugios, albergues, hoteles, residencias de estudiantes… Y en el Lolo, que como duerme como un leño ha obligado a mi yo sonámbulo a berrear en su oído para conseguir ser salvada del ataque de la araña gigante, pulpo gigante, serpiente voladora o cualquier amenaza nocturna.
Pero he mejorado. Mucho. Anoche la lié, pero fue todo un éxito.
Soñaba yo con la araña de siempre, esa que me ataca cada cierto tiempo, adoptando distintos tamaños y formas animales. Esta vez bajaba del techo en línea recta, colgando de su hilo, directa a mi cara. Lo habitual en estos casos es que ensanche los pulmones y lance un berrido atroz, con lo que el héroe que duerme a mi lado me salva y fin del sueño. Otras veces mi berrido deja inmutable a mi héroe, pero es bastante para despertarme a mi misma, pensando que hay alguien gritando en mi habitación (y acojonada de miedo, claro).
El caso es que anoche demostré que hasta en sueños se puede adquiriri experiencia. Con un movimiento rápido atrapé a la maléfica araña con el edredón, la envolví bien y la inmovilicé. Entonces, pedí suavemente al Lolo que encendiera la luz, con tanta suavidad que el muchacho obedeció sin llegar a despertarse. Y cuando vi lo que había atrapado, es decir, aire, no me sorprendí lo más mínimo. Deshice el nudo, estiré el edredón y seguí durmiendo. Nada de taquicardias, ni de gritos, ni de miedo. He progresado, ahora ataco a mis atacantes y los reduzco a la nada.
Esto debe ser gracias al embarazo.
A ver si el acné también se reduce a la nada.
6 Comentarios:
Jajaja. Genial. Enhorabona. La propera vegada pots provar a fer-te amiga de l'aranya, segur que t'acaba seguint quan facis les passejades com els gossos i els gats.
Haciendo de psicoanalista, yo creo que el instinto de protección a tu criatura te llevó a plantarle cara a la araña, y es que esto de ser madre nos vuelve muy leonas, jejeje.
jajaja, molt bo! Em recordes a l'Esteve, que també és sonàmbul. A mi el que em fa més ràbia és que fins i tot sonàmbul vol tenir la rao (encara no he aprés que no es pot discutir amb un sonàmbul).
Magda, doncs igual tens raó, i és la millor estratègia! jajajaj!
Santi, pues va a ser eso. Porque sospechoso es que me lleve torturando 20 años, y ahora, de repente, acabo con ella. :)
Marieta, jo no intento tenir raó, jo simplement crido i foto sustos a la gent inocent, jajjaja!
http://www.graficamexico.com/images/maya_sonambula.jpg
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