sábado, diciembre 18, 2010

hola wapa.

¿A quién no le ha pasado alguna vez que está en misa, en tercera o cuarta fila, y le dan unas ganas de reír horrorosas? Y claro, con la mirada firme del cura puesta en el tendío, y la de tu madre/padre/abuela puesta en tu diafragma que sube y baja con ganas de que sueltes la más sonora y espiritual de tus carcajadas, la cosa se dificulta. La risa te la tragas, pero se te caen las lágrimas y el moco. Tus familiares se cabrean cada vez más, y tu emites unos ahogados sonidos que bien podrian deberse a la risa, a un retortijón gástrico o a un sollozo místico.

Se pasa mal.

Yo hace bastantes años que no me veo en ese trance, no por falta de motivos para reirme, a Dios gracias, si no a falta de asistencia al acto eclesiástico.

Pero el otro dia, en el cole, me vi en una situación similar. Y me acordé de estas risas clandestinas y de la mirada de mi abuela, con cuchillos, navajas y trabucos en las pupilas.

El caso es que me tocó hacer guardia en mi tutoria. Y a una profe amigacha, guardia en la clase de al lado. Usaré nombres de alumnos en clave, pero mantendré, en la medida de lo posible, cierta similitud entre los nombres, por si algún profe avispado quiere descubrir de quién se trata.

Me dice una niña de clase, Imma, que ayer perdió la agenda, y que la ha encontrado en el casillero de la mesa de Cristhian. Y que, al revisar la agenda, encontró en ella una nota de amor, que transcribo literalmente y con cierto dolor:

"hola wapa, sóy 1ºA, sóy Joan, quieres salir con migo? Anónima."

La chavala se reventaba de risa.

El caso es que en el casillero de Cristhian había también una libreta, propiedad de Valeria. Y en su libreta estaba escrita la misma dedicatoria, con la misma letra. La persona que la escribió, Joan previsiblemente, se les había declarado por duplicado.

Iniciamos las investigaciones, entre el pitorreo de la clase. Pedimos a Cristhian que enseñe su letra, comparamos, y no, él no ha sido. Pero pasa un mal rato mientras dudo de su honestidad. Pobrecico.

Aunque estoy convencida de la inocencia de Joan, me voy a buscarle a su clase. Pido permiso para que salga del aula, le pregunto si él ha escrito eso. Lo lee, se aturulla, lo niega todo. Estoy segura de que él no ha sido, pero considero justo que sepa el cachondeo que hay a su costa. Vuelve a su clase, y yo a la mía.

Pensamos entre todos. La libreta y la agenda desaparecieron ayer, a última hora, cuando sus propietarias se fueron a otra aula. ¿Y quién se quedó en esta aula? Algunos alumnos, los que tenían clase de optativa aquí. Decidme, los que os quedais aquí, ¿quién se sentó ayer por la zona donde se sientan Imma, Valeria y Cristhian? Tres alumnos de la clase de al lado, Tal, Tal y Tal.

Bien, ahora vuelvo. Cojo la agenda con la nota, y me voy a la clase de al lado, donde, recordemos, está de guardia mi colega. Le pido que deje salir a los tres alumnos sospechosos, con sus respectivas agendas y un boli (para comprarar la letra). La profe se apunta inmediatamente a la investigación, con gran pitorreo mal disimulado.

Comparamos las letras. Un alumno descartado. Los otros dos, podría ser. Um... Someto al primero a un interrogatorio serio y formal. ¿Has sido tu quién ha escrito esto? El alumno pone cara de apuro, niega con la cabeza y señala con disimulo al otro candidato. La otra profe empieza a desternillarse, esto no es serio. Yo continúo impasible. Pregunto a Jaume, el sospechoso principal: ¿has sido tu? Él lo niega.

Razonamiento inmediato: si confesais ahora no pasa nada, no deja de ser una broma. Pero si ahora me lo negais, y luego me entero que habeis sido vosotros, tendreis una falta grave por mentir. ¿entendeis? Venga, repitamos, Jaume, ¿has sido tu?

Jaume baja los ojos, tiñe su cara de rojo carmesí y asiente compungido. La otra profe no puede controlarse la risa. Yo sigo seria cual poli malo de película americana.

Vuelven a clase los dos alumnos inocentes. Me llevo al pobre Jaume a mi clase, la otra profe nos sigue (no quiere perdérselo por nada del mundo), le digo que tiene que entrar a pedir perdón a las dos niñas. Él dice que vale, mientras empieza a respirar rápidamente, creo que le va a dar un jamacuco. Cuando entro en mi clase, se hace el silencio. Les digo "aquí está la persona que escribió la nota, y tiene algo que decir a Imma y Valeria". Todos callan, expectantes, con la mirada clavada en el pobre Jaume que está al borde del colapso.

- (Jaume, rojo bermellón): Perdón.
- (Yo, seria e impasible) ¿Valeria, Imma, le perdonais?
- (Imma, que a duras penas puede contener la risa): ¡sí, claro que sí!
- (Yo): vale, pues ahora venimos.

Salimos de la clase y se oye como todos los de mi tutoria empiezan a carcajearse con toda la energía de sus jóvenes pulmones (26 pares, en concreto).

Nos vamos a buscar a la víctima inocente de todo este sarao, Joan. Mientras avanzamos por el pasillo voy notando la misma sensación que en la misa. Me parto de risa, pero tengo que mantenerme en mi papel. Me sube una risotada, disimulo haciendo como que toso, hago muecas y me muerdo el labio. Llegamos a la clase de Joan, le hago salir, se produce el siguiente diálogo:

- (Jaume, rojo azulado): Perdón.
- (Joan, sonriente): ¡gracias!

Me da un retortijón doloroso de la risa que tengo contenida bajo el diafragma. ¿Qué respuesta es esta? ¿Gracias? ¿Qué tiene que agradecer el pobre Joan? ¿Que alguien vaya por el mundo pidiendo salir a las gachís en su nombre?

Volvemos a clase, cada uno a la suya. Temo por la vida de Jaume, está a punto de perder el conocimiento, tal es la vergüenza que ha pasado.

Al entrar en mi tutoria, soy recibida con vítores y alharaca. ¿Cómo has podido adivinar tan rápido quien era?

Pues...

(me hago la interesante unos segundos)

... porque he leído mucha novela policiaca.

viernes, diciembre 10, 2010

Busco a Jacks!!

No, no, eso no es cierto. Busco a una genial persona, ingeniosa, ocurrente y con sentido del humor, que el 27 de enero del 2008 me puso un comentario en una entrada de este blog.

La entrada es graciosa, dicho sea de paso. Se titula "amenaza en les Borges Blancas", y está escrita con cierto humor y salero. A veces me pasa, que escribo cosas que al volverlas a leer me hacen reír. Esta es una de ellas.

El caso es que yo escribí esto, y una persona de refinado humor me puso un comentario bajo el pseudónimo de "anónimo".

Necesito saber quién es. Su comentario es digno de una mención especial en este blog.

Aquí está la entrada citada. Anónimo, por favor, ¡manifiestate!

miércoles, diciembre 08, 2010

Dos retos (two challenges) para mi (for mi)

El primero: hoy es el primer dia de mi nueva vida de corredora.

La Patri y yo hemos decidido que saldremos a correr cada dia, excepto los de después de una carrera y los días en los que la mesntruación nos fulmine con su mirada. Mínimo 30 minutitos. Trotrar media horica no es nada, la cosa es vestirse, ponerse las zapas y lanzarse al mundo exterior. Luego, da igual 30 que 50, pero hay que salir. De pensarlo me da un yuyu que paqué.

El segundo: correr 10 carreras de 10 km en 10 provincias diferentes.

Esto persigue la motivación total, que falta me hace.
Lo de mejorar la marca tiene que dejar de ser prioritario, porque total, no corro ná y luego me frustro y me cabreo. Que no, que no, que ahora lo que me mola es esto del challenge, que además de ir a correr te obliga a hacer turismo. Fácil hay 5: Tarragona, Lleida, Barcelona, Girona, Castellón. Luego están las provincias limítrofes: Valencia, Zaragoza, Teruel, Huesca. Y una que quede lejos, que me encantaría que fuera La Rioja.


martes, diciembre 07, 2010

la envidia me corroe...

...mi vida les agobia!!

No, no es el caso. La envidia malsana y chunga me corroe desde que he descubierto el blog de Pako, ciclista que está recorriendo europa en su bici, en plena ola de frio siberiano.
Esta foto, robada de la cabecera de su blog, da una imagen exacta del frio que pasa el muchacho. Su blog, pinchando en la foto, o aquí: http://www.bicioenruta.blogspot.com/

De verdad que algún día me volveré loca y abandonaré a mis dos perros y mis dos gatos y me largaré a vivir esas cosas tan chachis... Por Dior, ¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡qué envidia!!!!!!!!!!! Le admiro y odio a partes iguales. :D

Y cuando hablo de gatos, hablo de estos dos:


Por cierto, Alaska, en este video, no tiene desperdicio:

lunes, diciembre 06, 2010

A mi no me gustan las bodas. I



Por fin ha llegado el post, gracias fans por esperar con paciencia!! :)

A mi no me gustan las bodas.

Existe la posibilidad de que haya un tipo de boda, para mi desconocido, que mole. Que realmente no sea una patraña, un engaño o un baile de máscaras. Puede ser, puede ser. Recuerdo una conversación en la que alguien habló de casarse en el Blue Bar de Formentera. Pues eso igual mola.

Pero el caso es que nunca he ido a una boda que me gustase. Por tanto, me faltan referentes. Y desde mi ignorancia casi total hacia el mundo de los enlaces civiles y religiosos, me voy a despachar a gusto.

Un día me llamó una amiga. No, amiga no, mejor digamos una persona que conozco desde los 15 años, con la que siempre he tenido una relación cordial pero muy intermitente. Si nos vemos (y no es que hayamos hecho nunca mucho por vernos) pues hablamos tan contentas. Difícil es que yo no hable, por otro lado. Pero que no tenemos demasiadas cosas en común.

Bueno, pues un día me llamó esta amiga, que se casaba, que su boda no iba a ser una boda tradicional, que ella quería que estuviéramos allí todos sus amigos, que tal y cual, pascual… Nunca he entendido muy bien por qué me llamó a mi, porqué me colocó entre sus amigos preciados (¿será que tiene pocos, para lo que se estila en bodas, y tuvo que rellenar con docenas y docenas de “amigos”?) pero el caso es que para allá que nos fuimos el Lola-lover y yo, con nuetras mejores galas y un buen fajito de billetes en el bolso, que esto no es gratis.

El novio espera en la puerta de la iglesia, soltando besos a diestro y siniestro, repartiendo amor y nervios entre todos los que allí esperamos. Por fin aparece la novia. Traje blanco, no podría ser de otra manera. Y yo pregunto, ¿a quién le queda bien el blanco? Pues a las que son morenísimas, imagino, porque a quien tenga la tez tipo la mía le queda como el culo. Pues eso. Algunas se hinchan a rayos uva para que la cosa siente un poco mejor, otras se pasan con el maquillaje. Sea como fuere, la novia suele estar pasada de pintura, y si ella no tiene la costumbre de pintarse la cara, está de un artificial que no veas. Pero en cuanto ella aparece, lo que toca es comentar lo guapísima que está, aunque el traje le quede tipo saco de patatas, potencie lo que de disimulable tiene, o lleve tanta nocilla en la cara que parece cualquier otra persona menos ella.

Una vez comentado lo mona que está, todos p’a dentro. Boda en la iglesia, sermón en el que el cura intenta demostrar que conoce en persona a los novios, y que puede opinar de ellos por si mismo. Y esto ya me parece que chirría, porque ¿quién se puede vanagloriar delante de tanta gente de conocer en persona a un cura? Supongo que alguien que decida casarse por la iglesia. ¿Y quién se casa ahora por la iglesia? ¿Los creyentes? ¿Si ya no cree nadie! Las misas dominicales están vacías de gente joven, sólo hay agüelos, muchas más agüelas, y lo que baja un poco la media son las familias de neocatecumenales, gente del opus dei y poco más. Total, que no me creo que nadie se case actualmente por la iglesia por una cuestión de fe. Por tanto, si la cuestión es otra, ¿a qué santo el colegueo con el cura?

En fin, sigue la boda. Las arras. Los anillos. Ella dice unas palabras. Él dice otras. Están nerviosos, les tiembla la voz. Pobrecitos. Si fuera el examen oral de las oposiciones, vale, pero siendo que se han querido casar voluntariamente, de pobrecitos nada.

El momento que me parece más trágico es cuando la novia suelta unas lagrimillas emocionadas. Para esto hay distintas versiones, según la capacidad de la novia para el llanto. Suele ser limitada esta capacidad, y se llora menos cuanto más costó la maquilladora. Que por muy waterproof que sea el rimmel (imagino que esto se tiene en cuenta), no es plan de acabar con el maquillaje repartido por la pechera del traje (blanco, recordemos), arrastrado por gruesos lagrimones como el agua de los torrentes arrastra el barro hacia el mar.

Total, que la novia llora. El novio, a veces, también. El tío del Lola-lover, tan rudo él, se metió una pechá a llorar en la boda de mi cuñada que llegó a emocionarme. Mi madre llora a moco tendido cada vez que va a una boda, desde el principio hasta la lluvia de arroz final. Dice que como tiene dos hijos (uno rubio, uno moreno) y dos hijas (una rubia, una morena) da igual cómo sean los novios de la boda a la que asista, siempre habrá alguno que se parezca a alguno de sus hijos, de manera que ella se monta su propia boda familiar, y ale, a llorar que es gratis.

Decía que llora la novia. Se emociona. Lo entiendo, ese día ha sido muy esperado, lleva meses y meses de preparaciones, y por fin se va a consumar su amor con su novio (aunque llevan follando desde la primera cita). La catarsis que se produce, la carga emocional de este acto tan inútil, la tradición histórica de procesiones y peanas nos avala: se llora. Se llora en un momento tonto, porque chica, estás en plena obra de teatro, todo está preparado desde hace mucho tiempo, e incluso tu llanto forma parte del guión. Si alguien puede huir de semejante baile de disfraces y realmente creerse que lo que está viviendo es algo único, exclusivo, para siempre (suponiendo que para siempre sea algo de desear), y que va a servir realmente para consolidar su amor, pues venga, que llore. Pero lo dudo. Dudo que con los nervios, el tener la cabeza en mil cosas para que todo salga bien, pensar en lo que te viene luego, en que no se te arrugue el traje, en si tu amorcito se habrá acordado de los anillos… vamos, yo lloraría pero de purito estrés y angustia, no precisamente de dulce y tierna emoción conyugal.

El caso es que se llora. Pero poco, nada de hipidos, mocos, torrentera incontrolable. Yo no sé cómo lo hacen, pues yo antes de empezar a echar lágrimas ya empiezo a echar mocos. Y las novias no pierden el glamour sacando el kleenex y soltando un “moooooc” que retumbe en la nave de cruz latina. En fin, que no entiendo cómo la hacen, pero llorar, lloran.

Luego están las bledas tendras (traducción literal: acelgas tiernas, en castellano no tiene sentido pero en catalán significa algo así como “gente llorona, sensiblera”) como mi madre, o hasta yo misma: veo llorar a alguien que me cae bien y me empieza a picar la nariz. A pesar de estar en una iglesia. Por eso, a veces, es mejor quedarse fuera con los fumadores.

Se acaba el festejo, y todos p’a fuera. Allí se rocía a los novios con arroz, y a veces con pétalos de rosa. Y cuando los proyectiles se han acabado, hay unos segundos de desconcierto, de ¿qué toca hacer ahora?, de miradas un poco angustiadas por parte de los novios, que quieren que todo salga perfecto. Por fin, alguien del público se da cuenta y se decide, da unos pasos hacia los novios alargando los brazos, y les arrea dos besos a cada uno y una enhorabuena. A partir de ese momento, avalancha humana, hay que darles dos besos, hay que darles la enhorabuena. Es lo que toca. Y pobre de ti que te vayas sin haber cumplido tu parte del guión, que seguro que te esperan 7 años de mal sexo.

Y tras unos minutos más de desconcierto, las masas se dirigen al lugar donde se va a realizar el papeo.

Esto continuará en otro post.

domingo, diciembre 05, 2010

Me relamo


Ayer iniciamos el traslado, aunque aun no hemos firmado nada de la compra del piso. Fuimos a Castellón y cargamos la furgoneta con una nevera, una lavadora, tres somieres, dos colchones, una cocina de gas, tres tablas, tres pares de caballetes, dos butacas, una escoba, un recogedor, 7 mantas, un mantel, una fregona y alguna cosilla más. Todo esto viene de un piso que van a vender, y que van a vender vacío. Lo hemos vaciado nosotros, y todos contentos.

Lo mejor de todo ha sido que, por fin, he recuperado varias cajas que tengo guardadas en el trastero de mi abuela desde hace años. Cuando me fui de Castellón le llevé todos mis libros. Y cada vez que he realizado una mudanza, todos los libros que me había dado tiempo de comprar acababan allí metidos. Con una pena les abandonaba... Y siempre pensaba que llegaría el día en que mis deambulares por el mundo acabasen en una casa estupenda con una estantería cojonuda. En la que los podría clasificar por orden alfabético. Y hacer un recuento de todo lo que me he leído, desde que la decisión de conservar mis libros me correspondió a mi.

Todos los libros que he dejado, por favor, que me sean devueltos.

Me relamo de pensarlo.